Rodríguez Zapatero y Rivero protagonizaron ayer una cumbre que supo a poco, casi un aperitivo para el plato fuerte que será el consejo de ministros de octubre. Dos horas largas de reuniones bilaterales, con ministros, consejeros y alguna sonada ausencia. Lo más suculento: el menú que degustaron en la residencia presidencial tras el cónclave y la rueda de prensa.