N. VAQUERO
Los servicios de seguridad de José Luis Rodríguez Zapatero tienen fichada desde antes de que llegase el presidente la habitación contratada por LA PROVINCIA/DLP en el hotel Occidental Allegro Oasis, situado justo enfrente de La Mareta. Este establecimiento cuenta con un total de 372 estancias con balcón, de las que sólo una treintena dan a La Mareta, la residencia donde se hospeda Zapatero con su familia.
Los agentes de la Guardia Civil encargados de la seguridad de este hotel dieron el domingo la bienvenida a la enviada especial de este periódico para cubrir parte de las vacaciones de Zapatero. Con mucha amabilidad, los agentes explicaron que se interesaban por esta reserva por haber solicitado expresamente una habitación con vistas a la finca oficial.
"En ningún momento nos han preguntado por otro huésped", confirmó ayer el director de este hotel, Marino Orlandi, quien explicó además que en estos momentos hay en el establecimiento de cuatro estrellas de la Cadena Occidental más de 750 personas.
La mayor parte de los turistas registrados son españoles, el 80 por ciento, y el resto son ingleses o alemanes. Muchos de los inquilinos de la Península proceden del País Vasco. Interior coteja ahora los documentos de identidad de los que han entrado en el hotel recientemente.
El Ministerio del Interior ha activado la alerta antiterrorista tras los últimos atentados de ETA, pero la situación vivida ayer en este hotel fue surrealista. Los servicios de seguridad de Moncloa llegaron a accionar el dispositivo de alarma al observar que cada cierto tiempo, la enviada de este periódico salía al balcón del hotel.
Varios agentes de la Guardia Civil se dirigieron entonces hasta la habitación de la periodista sospechosa y con muy buenas formas accedieron hasta llegar al balcón. En ese momento, lanchas del Instituto Armado y personal en tierra trataban de averiguar quién era la persona que estaba en ese mirador y qué intenciones tenía al observar La Mareta.