A. F.
Nada más salir ayer en zodiac desde Lanzarote al Archipiélago Chinijo, Rodríguez Zapatero se cruzó en su trayecto con un pesquero graciosero cuyos marineros no dudaron en saludarlo, gesto que fue correspondido por el presidente alzando su mano y esbozando una sonrisa. "Nos pareció muy simpático", relató a este periódico uno de los tripulantes.
El jefe del Gobierno, a pregunta de una ciudadana que se encontraba en Órzola y que se interesó por sus vacaciones del presidente, contestó que él y su familia lo están pasando "bien".
La noticia de la presencia de ZP en Órzola corrió como la pólvora y en menos de nada cruzó El Río (así se denomina al brazo de mar que separa ambas islas) y llegó hasta La Graciosa. "Teníamos mucha ilusión en ver al presidente y corrimos hacia el muelle a ver si pasaba por aquí. Incluso, hubo hasta personas mayores que dejaron lo que estaban haciendo y fueron hasta el puerto por si venía. La verdad es que nos quedamos desilusionados cuando nos enteramos de que continuó con su ruta hasta Alegranza. Nosotros también tenemos derecho a verlo", comentó apenada una vecina graciosera.
Tanto Zapatero como su esposa, que acudió hasta Órzola con una veraniega cesta de playa, camisa larga y unas esclavas, lucen bronceado y aspecto relajado, fruto de su estancia de diez días ya en Lanzarote, donde son frecuentes sus baños de sol y en el mar en la costa de Papagayo.