GREGORIO CABRERA - ARRECIFE.
Vestida de un resplandeciente blanco, contrasta con un atardecer teñido por el gris de unas nubes que, lejos de estropear nada, se convierten en un filtro por el que se cuelan los rayos del sol por detrás de las montañas de Los Ajaches, las más antiguas de Canarias. Ella observa este paisaje mientras aguarda por este diario en la terraza del restaurante Amura, en el puerto deportivo Marina Rubicón donde Ángela Mena, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y esposa del presidente del Gobierno, Paulino Rivero, disfruta junto a su pareja de unos días de descanso. La conversación empieza así y transcurre mientras nuestra protagonista apura un biterkás...
- Dígame, ¿por qué han elegido Lanzarote para pasar las vacaciones?
- Lanzarote es una isla que tiene mucha magia. Tiene la magia de los volcanes, que es algo que me atrae especialmente. El otro día, por ejemplo, me fui andando desde Puerto Calero hasta Playa Quemada y me subí hasta lo alto de aquellos conos volcánicos (señala con rostro de recuerdo en dirección sur desde una terraza del muelle deportivo de Puerto Calero). Sientes la caricia del viento e incluso fue un placer que cayeran una gotitas de lluvia. Pero tengo que decir que cada isla tiene su identidad y que Canarias está llega de rincones increíbles. Tenemos que saber reconocer el valor que tiene esta tierra y su singularidad y así valoraremos mejor las posibilidades que tiene el archipiélago.
- Si le gustan los volcanes, es evidente que Lanzarote es un lugar idóneo... Otra cosa quizás no, pero volcanes tenemos para exportar.
- Sí. Todavía me entusiasma releer el relato del párroco de Yaiza, Andrés Lorenzo Curbelo, sobre las erupciones de Timanfaya. También me trae recuerdos de mi época de estudios de Geografía. Es una crónica maravillosa. Es sorprendente el relato que hace de los ruidos de la tierra, te hace sentir que apenas eres una partícula, prácticamente nada frente a las fuerzas de la naturaleza. De Lanzarote, por ejemplo, también me gusta escuchar el silencio.
- ¿No seremos un poco cainitas los canarios?
- Pienso que quizás los árboles no nos dejen ven el bosque en muchas ocasiones. Pero Canarias tiene muchas posibilidades, insisto, y tenemos que saber verlo para avanzar.
- ¿Qué se está leyendo en estas fechas?
- Pues ahora estoy leyendo La fuerza del optimismo, de Luis Rojas Marcos. Aunque la verdad es que suelo leer durante todo el año.
- Y usted, como concejal de Cultura del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, ¿cree que falta cultura general en Canarias?
- Creo que la cultura es sobre todo un conjunto de valores que te permitan tener ideas para ser libre. Personalmente me gusta más utilizar el término educación, que es lo que te permite poder elegir lo que de verdad quieres hacer en la vida y disfrutar de lo subjetivo.
- El escritor portugués José Saramago, que vive en el pueblo de Tías, cerquita de Puerto Calero, donde pasan ustedes las vacaciones, dijo en el discurso con motivo de la entrega del Premio Nobel de Literatura que las dos personas de las que más había aprendido, sus abuelos, no sabían leer ni escribir...
- Claro, porque existe esa cultura de la sabiduría tradicional, porque desde luego tenemos mucho que aprender de nuestros mayores. La cultura no hay que buscarla tan lejos. Muchas veces la sabiduría la tenemos al lado, en la gente de mayor edad.
- ¿No se han tropezado con los ZP, ni siquiera en La Graciosa?
- Es que ellos no se dejan encontrar. Nosotros sí salimos a la calle.
- ¿Son ustedes de bañito mañanero, a pleno sol o de atardeceres rojos?
- Me gusta bañarme en alguna calita tempranito, y a Paulino también, cuando la marea está alta. También me gustan mucho las zonas de roca.
- Hemos visto a Paulino corriendo en pleno corazón de Puerto Calero, poco después de 'cazar' a José Luis Rodríguez Zapatero haciéndolo en la Vega de San José en Teguise. ¿Don Paulino empezó a correr cuando se hizo presidente de la cosa canaria o ya le venía de antiguo la costumbre?
- Paulino es un deportista nato y siempre ha estado muy pegado al deporte. Paulino es una gran persona y muy responsable y existen muchos aspectos de él que no se conocen.
- ¿Hablan mucho de política entre ustedes dos?
- Nada. Ni siquiera nos lo planteamos. Hay cosas más importantes de las que hablar. Y en verano menos, que está para recuperar fuerzas física e intelectualmente para poder trabajar en plenitud durante el resto del año y poder afrontar todas las responsabilidades.
- Y para comer, ¿siempre pollo, la especialidad de don Paulino?
- No, no... Paulino hace muchas otras cosas bien... En serio, algo que nos encantan es disfrutar de la gastronomía local, que también es parte importante de la identidad de los lugares.