La presión fiscal en España está situada a un nivel muy próximo al de la media de la Unión Europea. Este indicador mide los ingresos fiscales recaudados en un año con respecto a la renta global generada en dicho año, es decir, el Producto Interior Bruto (PIB). En 2007 la presión fiscal se situó cerca del 38% del PIB, mientras que la media de la UE es cercana al 39%, aunque también hay una importante dispersión ya que en los países nórdicos la carga fiscal roza el 50% mientras que en países como Eslovaquia no llega al 30%, similar a la existente en Canarias.
Los ingresos fiscales se reparten de manera bastante equilibrada entre los impuestos indirectos (31,9%), los impuestos directos (35,6%) y las cotizaciones sociales (32,5%). Desde otra perspectiva, el 45% de los ingresos fiscales totales recaen sobre el trabajo, un 28% sobre el capital y un 27% sobre el consumo. La suma de la recaudación de comunidades autónomas y ayuntamientos es equivalente a la del Estado y la Seguridad Social. R.A.D.