R. ACOSTA
El desplome de los ingresos fiscales como consecuencia de la crisis económica está poniendo en una difícil tesitura a todas las Administraciones públicas. La simple mención a una posible subida de impuestos provoca siempre un agrio debate político pero, en el lado opuesto, el déficit público sigue aumentando porque se mantienen o aumentan los servicios públicos con menos ingresos. La recesión ha traído consigo también una disminución de la presión fiscal en 2008, situación que se mantendrá en 2009 ante los datos que se están teniendo del primer semestre del año.
A la caída de la recaudación hay que añadir en Canarias los recortes que ha sufrido el REF en su última modificación, lo que supone una clara reducción de los beneficios fiscales que hasta ahora tenía el sistema fiscal de las Islas. De esta manera, el cheque canario en el actual REF para el periodo 2007-2013 se verá reducido en torno a los 296 millones de euros anuales, sin que se hayan previsto mecanismos compensatorios o de garantía para que esta disminución de las ayudas se compensen con otro tipo de ingresos. Esta situación podría obligar a medio plazo a la Administración autonómica a incrementar la presión fiscal por mucho que se diga lo contrario, porque la alternativa es seguir incrementando el endeudamiento y el déficit público.
El debate generado alrededor de la propuesta del Gobierno central de incrementar los impuestos a las renta más altas es sólo la punta del iceberg de una situación que afecta a todas las administraciones, si bien las que peor lo están pasando son las corporaciones locales, tanto cabildos y ayuntamientos, porque tienen menos margen de maniobra para endeudarse y menos autonomía para aumentar los impuestos. En las cuentas públicas de 2010 se notará este escenario restrictivo con recortes en todos los capítulos presupuestarios.