Grisaleña enjuicia la situación que atraviesa la Reserva de Inversiones tras la reforma de diciembre de 2007, que pretendió ajustar el paso de este instrumento fiscal a las nuevas circunstancias económicas y que dejará de ser un factor de distorsión en el mercado inmobiliario, limitando los supuestos de materialización en inmuebles.
"Con los cambios que se han ido introduciendo se ha encorsetado aquella libertad excesiva de la primera RIC, la han perfeccionado", comienza explicando Grisaleña, que alude a la gran conflictividad que sigue manteniendo la aplicación de este instrumento fiscal. "El gran perjudicado es la pyme, porque las sanciones que puede tener van a ser mayores que el beneficio, y además no se puede cambiar el objeto de la inversión", explica el presidente de la patronal de Las Palmas. A.Z.D.