RUBÉN ACOSTA
El presidente del Cabildo de Tenerife, Ricardo Melchior, aseguró ayer que el caso Arona es una "orden política" y que la intervención de los teléfonos móviles forma parte de la actuación de "determinados personajes" de la vida política canaria. Melchior mostró su malestar por la publicación de una conversación suya con el concejal del PP en Arona y consejero en la Corporación tinerfeña, Félix Sierra, en la que dice textualmente "me imagino que habrá algún cabrón oyendo" (ver edición de LA PROVINCIA/DLP del pasado domingo). El propio Melchior cree que este calificativo es "moderado" después de lo que ha trascendido a los medios sobre el sumario judicial de esta causa abierta en el sur de Tenerife por presunta corrupción urbanística.
El dirigente de Coalición Canaria reconoce que cuando hablaba con Sierra se imaginaba que el teléfono del consejero del PP estaba intervenido al estar siendo investigado y después de que la Guardia Civil registrase su domicilio por orden del juez instructor del caso Arona, Nelson Díaz Frías. "Era una conversación totalmente privada pero sabía que estaba siendo escuchado", señala Melchior. Sin embargo, esa suposición no fue óbice para que el presidente de la Corporación insular lanzara esta frase a sabiendas. "Después de lo que ha sido filtrado a la prensa creo que he sido moderado al calificar esta situación", añade.
Melchior cree que se ha cometido un delito por difundirse fragmentos de su conversación con Sierra. "Si el teléfono estaba intervenido por orden judicial es un delito que se filtre la instrucción a los medios de comunicación cuando aún no se ha levantado el secreto de sumario ni las partes conocen todo su contenido", critica Melchior.
Sin embargo, el dirigente nacionalista asegura que se trata más bien de una "orden política", lo que agrava aún más el delito ya que, en su opinión, "es un atentado contra la democracia que se filtren conversaciones privadas para hacer daño político", aseveró.