R. ACOSTA
Juan Manuel Suárez del Toro dejará a mediados de noviembre la presidencia de la Cruz Roja Internacional después de ocho años de mandato y con la satisfacción de ver en funcionamiento el cuarto centro logístico mundial de la ONG en su ciudad natal. Como balance general de su gestión, Suárez del Toro destacó la entrada como miembros de Cruz Roja de Israel y Palestina, el cambio de los estatutos para fortalecer el funcionamiento de la organización, la modificación del sistema de contribución estatutaria para que sea más equitativo y no se dependiera tanto de los países más ricos o la creación de la Cruz Roja de la Juventud a nivel mundial.
Asimismo, Suárez del Toro destacó la situación económica de la organización ya que cuando cogió las riendas hace ocho años tenía déficit y ahora hay equilibrio presupuestario.
El presidente de la Cruz Roja lamentó la proliferación de conflictos bélicos fragmentados que hacen más difícil el trabajo de los cooperantes y la llegada de la ayuda humanitaria a la población civil afectada. Suárez del Toro recordó que antes los conflictos estaban más dirigidos por ejércitos que dependían de un gobierno único, mientras que ahora hay muchas facciones y jefes que dificultan la acción humanitaria.
Otro de los grandes problemas con los que enfrenta la Cruz Roja es la proliferación de enfermedades que están erradicadas en el Norte pero que en el Sur se mantienen como es el caso de la malaria. "La comunidad internacional no ha sido capaz de lograr un objetivo para el que sólo se necesitan los tres euros que cuesta la vacuna", afirmó.