LA PROVINCIA/DLP
El presidente del Cabildo de Gran Canaria, José Miguel Pérez, advirtió ayer que las corporaciones insulares padecen un "estrangulamiento financiero drástico y terrible" que las coloca a la puerta de la "quiebra técnica" y que no hay plan alternativo, porque "el plan B es sálvate como puedas". Pérez apostó por reformas legislativas y de los sistemas de financiación y sugirió "poner sobre la mesa todo el sistema administrativo de Canarias", barajando entre otras hipótesis la de "adelgazar algunas administraciones y transferir a otras". En alusión clara a la estructura administrativa autonómica, se preguntó "qué sentido tienen algunas direcciones generales que sólo multiplican la burocracia y el gasto".
Pérez advirtió que la caída de ingresos como consecuencia de la crisis y su impacto en la recaudación de los tributos canarios, que luego el Gobierno canario redistribuye con cabildos y ayuntamientos, se ha traducido de facto en los cabildos en una pérdida de una tercera parte de los fondos previstos en sus presupuestos. Recalcó que, a diferencia de la Comunidad Autónoma y los ayuntamientos, los cabildos no tienen fuentes de financiación propias para aumentar sus ingresos, lo que los deja maniatados ante el reparto de los impuestos del Régimen Económico y Fiscal. Por este motivo defendió una reforma legislativa que revise esa distribución de los fondos y las fuentes de financiación, porque "esto no es sólo un problema de asfixia temporal, sino del sistema".
Pérez criticó la previsión de ingresos que le llega del Gobierno canario para el ejercicio próximo. Los ingresos -dijo- aumentarán para el año 2010 en un 8 por ciento en el total de las corporaciones insulares. "Eso no nos lo creemos los cabildos y al final vamos a tener que hacer los presupuestos a partir de esa cifra y si luego es menos la tendremos que devolver", explicó. El presidente insular recordó que la Consejería de Economía y Hacienda ha errado en las previsiones tanto de 2008 como de 2009.