RUBÉN ACOSTA
Los impuestos que gestiona la Comunidad Autónoma, incluídos en el Régimen Económico y Fiscal (REF), son los que experimentan una mayor caída en 2010, cercana al 40%. El varapalo más fuerte se lo lleva el Impuesto General Indirecto Canario (IGIC), ligado directamente al consumo, cuya recaudación cae un 50% hasta alcanzar los 170 millones de euros, mientras que este año la previsión de ingresos por este impuesto es de 337,9 millones. Otro gravamen que también experimenta un importante descenso es el Impuesto de Matriculaciones, con una caída del 38,1% y 8,7 millones de recaudación.
La recaudación por impuestos directos e indirectos caerá el próximo año en 550 millones de euros con respecto a 2009, lo que supone una disminución superior al 24%. La crisis económica continuará pasando factura a las arcas de la Comunidad Autónoma con una estimación similar a la de este año, si bien la experiencia dice que a lo largo del ejercicio el descenso suele ser mayor como ocurrió en 2008 y está sucediendo este año. En el caso de los impuestos directos, la caída es del 27,5%, con 315 millones menos de ingresos, mientras que en los impuestos indirectos el retroceso estimado es del 20,7% y una disminución de 235 millones de euros.
La Comunidad Autónoma se ha acogido para 2010 la máximo déficit permitido, que equivale al 2,5 del Producto Interior Bruto regional y, en consecuencia, financiar dicho déficit con un incremento de deuda mediante la presentación de un plan económico-financiero de reequilibrio.
Por lo que se refiere a los gastos por capítulos, es el de las inversiones reales, el VI, el que sufre una mayor caída como consecuencia del ajuste realizado en el gasto público. Según el presupuesto consolidado presentado ayer, la inversión pública cae un 11,5% con respecto a este año, un retroceso que impide que el gasto de la Administración autonómica compense el descenso de la inversión privada como consecuencia de la crisis económica. El propio José Manuel Soria reconoció ayer que los empresarios e inversores deben también tirar de la economía ante el deterioro que sufren los ingresos públicos.