A. G. / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
El ex presidente canario, Lorenzo Olarte, reveló ayer que el líder independentista Antonio Cubillo, dirigente del Mpaiac, "intentó asesinarme" en Madrid en 1977, durante la etapa en la que Olarte, dirigente de la UCD canaria, ejercía como asesor del presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, en La Moncloa. Pero que aquel intento fue bloqueado por un topo de la Policía a tiempo.
Olarte, asimismo, señaló que conocía "al cien por cien" la misiva que Estados Unidos hizo llegar a Suárez en 1978 en la que se advertía con apoyar al Mpaiac si España no entraba en la OTAN. "No recuerdo ahora si me lo contó [José Manuel] Otero Novas [ex ministro de Presidencia, que reveló ayer a este periódico tal hecho] o el propio Suárez, pero sí que fue una amenaza en regla. Lo tenía guardado para contarlo en mis memorias pero veo que Otero Novas se me ha adelantado".
ORDEN DE EJECUCIÓN. Olarte, recordó Otero Novas, tuvo protección policial en Madrid, "pues estaba amenazado". Al respecto, el ex presidente canario recuerda que "un día [de 1977] vino a verme a La Moncloa el comisario [Roberto] Conesa, entonces jefe de la Brigada Antiterrorista. Quería sondearme a ver cómo podía reaccionar yo frente a lo que, al día siguiente y en la Puerta del Sol [sede de la Jefatura Superior de Policía], donde me citó, me fue revelado".
Conesa le mostró "una nota manuscrita del propio Cubillo, en la que ponía: 'Orden de ejecución. Maten al godo Olarte''. Igualmente "me enseñó una pistola con silenciador de gran precisión que había traído de Bélgica un supuesto miembro del Grapo [organización terrorista de extrema izquierda muy activa durante la Transición] y que éste debía entregar en Madrid a un ex sargento o ex brigada militar, no recuerdo, que era, en realidad, del Mpaiac, que entonces era un grupo terrorista".
Sin embargo, el supuesto miembro del Grapo era "un infiltrado del propio Conesa, no sé si en el Grapo o en el Mpaiac, porque nunca me lo dijo. Por eso interceptaron el arma y la orden". Olarte no sabe "cuál era la relación entre esas dos organizaciones terroristas, pero sí sé que uno de los que intentaron asesinar a Cubillo luego en Argel [en 1978] era un infiltrado de la policía española en el Grapo".
INTENTO DEL GRAPO. Fue entonces cuando al en ese momento asesor de Suárez le fue asignada protección policial. "Me pusieron un chófer que era guardaespaldas y luego otro, que en realidad eran dos y se alternaban cada día". El momento más peligroso que vivió lo recuerda bien Olarte. "Un día estaba en [la cafetería] Riofrío tomando una copa con un empleado de Alejandro del Castillo [Conde de la Vega Grande], Carlos Coca, que luego me ayudó mucho en la organización de la visita de Suárez a Canarias [en 1979]. Y, de golpe, el escolta se me acercó corriendo y me dijo que al otro extremo de la barra, lo reconoció, estaba un miembro del Grapo que no quitaba ojo. Me ordenó que saliéramos corriendo y nos refugiáramos en la antigua sede de Presidencia [hoy sede del Ministerio del Interior, muy cerca de Riofrío]".
Y así hicieron. "Yo no vi más, pero [Antonio] Menéndez del Valle [director general de Seguridad] me relató luego que el terrorista, que efectivamente era quien el escolta creyó que era, salió detrás de nosotros, pero que el escolta le cortó el paso, tras lo cual logró huir por una boca de metro. Al escolta lo relevaron y degradaron, porque no lo había logrado detener o abatir. Intenté ayudar al escolta luego, pero dijeron que no me metiera".
CON PISTOLA. Estuvo con escolta varios años. "Si quedaba en un restaurante, estaba obligado a cambiar el lugar de la cita media hora antes, lo cual era, además, un coñazo para el que quedaba conmigo", subraya Olarte. "No parábamos en ningún semáforo, debía informar siempre de a dónde iba a ir aunque fuera, decían, una cita íntima [risas]...". También llevó pistola. "Me recomendaron los escoltas que la tuviera, pero que le quitara el número [de serie] y la llevara sin licencia, para que no me detectaran si la usaba. Y que fuera un revólver, pues no se encasquillan".