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ACN. El Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE) en Canarias tiene "zonas de sombra", es decir, áreas en las que los sistemas ´no ven´ y por tanto no pueden detectar posibles embarcaciones que traten de introducir inmigrantes de forma ilegal en el Archipiélago o ´zodiacs´ cargadas de droga.
Estos lugares, según han informado a ACN Press fuentes del cuerpo armado en Canarias, coinciden con accidentes geográficos de muy difícil acceso, como barrancos o acantilados, en los que las barquillas no podrían desembarcar ante la imposibilidad de acceso a tierra.
En cualquier caso, según explica la cabo Cristina Ramírez, una de las operadoras del SIVE en la provincia de Las Palmas y portavoz de la Guardia Civil, "aunque se pierda el eco del radar se recupera en otro inmediatamente", por lo que cobertura "es del 100 por 100" en los 1.600 kilómetros de costa que escudriñan a través de este dispositivo seis agentes por turnos durante 24 horas al día.
El SIVE está conformado, en el caso de las islas orientales, por 10 estaciones fijas distribuidas entre Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria, y aunque por motivos de seguridad no puede ser revelada su ubicación "están orientadas hacia la fachada africana", de donde proceden las pateras y los cayucos.
Además existen estaciones ´móviles´ que puntualmente pueden ser colocadas en otras zonas de la costa donde, por ejemplo, existan indicios de que se pueda producirse una descarga de drogas y no esté controlada por los sistemas fijos.
Estos ´ojos´ que casi todo lo ven fueron instalados en 2004, tras haberse colocado en Algeciras para controlar el tráfico de inmigrantes y la entrada de estupefacientes a través del Estrecho de Gibraltar. Entre otros logros ha contribuido, en colaboración con las patrulleras del cuerpo armado y de Salvamento Marítimo, ha reducir en más de un 70 por ciento la llegada de inmigrantes ilegales el año pasado en Canarias.
Su funcionamiento es sencillo: un radar detecta los ´ecos´ que existen en el mar, y cámaras térmicas, nocturnas y de alta definición dirigen sus objetivos en un rango aproximado de cinco millas de la costa (10 kilómetros) para descubrir si la alarma es positiva o negativa.
Cuando es negativa, los guardias civiles habrán detectado un velero, una boya o una tabla de surf. Si es positiva, una patera o una ´zodiac´ cargada de hachís. Pero hay veces que el sistema "que es muy fiable", falla y ´engaña´ al operador. Esto fue lo que ocurrió el 15 de febrero de 2009 en Los Cocoteros (Teguise), en Lanzarote.
Varios ecos alertaron aquel día la presencia de una posible patera. Pero hacía mal tiempo, y cuando las olas superan una determina cota, éstas pueden ser confundidas con una pequeña embarcación. Hasta en tres ocasiones los agentes pensaron que se trataba de una patera, pero desaparecía inmediatamente y además las cámaras no detectaban nada.
Y finalmente, apareció. La patera había conseguido burlar, con la ayuda de las olas, los ´ojos´ del SIVE. Cuando se confirmó que el 'eco' era positivo, era demasiado tarde para movilizar los recursos. La barquilla zozobraba a unos metros de la costa y con su naufragio, se perdió la vida de 25 de los 32 magrebíes que iban a bordo.
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