SOL RINCÓN BOROBIA
Sus señorías los parlamentarios volverán hoy al salón de plenos tras siete meses de 'exilio' a causa de las obras de rehabilitación a que les obligó el alto grado de deterioro que presentaba la estructura del viejo edificio de la santacrucera calle Teobaldo Power.
La madera que encontraron los obreros, apuntaba ayer en presentación de la nueva Cámara el arquitecto encargado de las obras, José Miguel Márquez, estaba destrozada, ya que "era de la peor calidad, fácilmente atacable y apetecible por los insectos".
No obstante, los trabajadores no encontraron xilófagos, ni vivos ni muertos. Sólo vieron los estragos que causaron. "Se habían comido todo lo que podían comerse", dijo. La techumbre y la pared de donde cuelgan los dos cuadros del pintor González Méndez estaban en un pésimo estado y no reunían los mínimos requisitos de seguridad. Juan Carlos Alemán, que asistió junto al presidente del Parlamento, Antonio Castro Cordobez, a la visita guiada a la prensa, explicó que "uno podía coger la madera con la mano y romperla. Se hacía arena".
Por este motivo, José Miguel Márquez señaló que los trabajos de la techumbre se tuvieron que realizar con mucho cuidado, por tramos y con trabajadores que pesaban poco.
"Hemos aprendido mucho" desde que las obras de emergencia comenzaran en septiembre, aseguró ayer vicepresidente primero de la Mesa del Parlamento. Por eso, según explicó Alemán, aprovechando el análisis exhaustivo que se ha hecho del edificio de más de 100 años de antigüedad, "se ha elaborado un Plan Director sobre cómo se debe desarrollar el Parlamento" a lo largo de los años e independientemente de quien lo presida.
Así, sin violentar la voluntad de los propietarios, cualquier edificación que entre en el mercado inmobiliario abriría las expectativas del Parlamento. Pero, aclaró Castro Cordobez, se pagará "el valor de tasación de la administración pública" y recordó que "las cosas hoy valen menos que hace cinco años". "No queremos que los propietarios tengan expectativas infundadas", añadió.
Juan Carlos Alemán, también advirtió de que lo último que se quiere es "incentivar la morbosidad inmobiliaria".
Pero hasta completarse ese desarrollo, el Parlamento tiene que acometer aún muchas obras de mejora. De momento, las que empezaron después del verano ya han terminado pero pronto comenzará otras. La escalera de piedra de la parte noble del Parlamento ha tenido que ser cerrada al público por su mal estado de conservación. Al parecer el material "ha cedido" y habrá que "afrontar con urgencia" esa obra. Lo más probable es que la escalera tenga que ser de nuevo construida en su totalidad.
Alemán indicó que el edificio del Parlamento debe estar en permanente vigilancia y conservación, ya que, además de ser muy viejo, se trata de un edificio declarado Bien de Interés Cultural. Por eso, anunció que se creará un equipo de trabajo cuyo objetivo será garantizar la conservación del edificio.