FRANCISCO POMARES.
Hay sesiones plenarias que son una tortura china, lo que ocurre es que en vez de gotas de agua sobre la frente caen preguntas y comparecencias en ristra. Ayer iba de dar salida a todas, excepto a las tres adelantadas el martes al presidente Rivero, que salió pitando luego con destino a la ITB, esa feria turística que se celebra todos los años en la capital alemana, y que a los políticos les encanta. Algo tiene Berlín...
La primera del día era de encargo: la hizo el diputado Carlos Ester Sánchez a su jefe José Manuel Soria. Las preguntas con respuesta oral deben ser leídas ante el pleno y Ester leyó: "¿Qué opinión le merece el escrito remitido por CC OO al Consejo de Informativos de TVE, en el que denuncian malas prácticas profesionales de TVE en Canarias, relacionadas con la vulneración de los principios de pluralidad informativa respecto al Gobierno de Canarias y a partidos políticos?" Ojo: no es que su señoría realmente tenga interés en saber lo que opina Soria. Si así fuera podría preguntarle perfectamente en un pasillo.
La técnica de la pregunta de encargo persigue dar resonancia a una inquietud del preguntante o del preguntado, y la usan con reglamentario desparpajo los diputados de los partidos del Gobierno en sus faenas de aliño y autobombo. Por supuesto, Soria se sintió muy feliz y satisfecho ante la pregunta, aderezada por el diputado Ester con opiniones propias sobre lo que definió como "Tele-PSOE". Soria coincidió con él al contestarle que "jamás se había visto tanto descaro en la utilización política de TVE en Canarias", y aplaudió "la valentía" de los sindicalistas al denunciar la situación.
Ester, también muy satisfecho, remató explicando que en el informe de CC OO se achaca a la tele haber dado en un periodo de varios días ocho veces más espacio al PSOE que al PP. De nada sirvieron las explicaciones del socialista Santiago Pérez, que ofreció los datos -para el mismo periodo- de un informe de la consultora que mide los tiempos para el Gobierno, en el que se refleja justo lo contrario de lo que dice el informe del sindicato, que anda de guerra con la dirección de la tele. El informe de marras volvería a aparecer -ya en el turno de comparecencias-, cuando le tocaba al consejero Ruano hablar de las sentencias del TSJC que anulan las adjudicaciones de licencias de TDT y que el Gobierno ha recurrido al Supremo.
Ruano se atrincheró "del lado del interés general", y el debate vino a recordar que los informes sirven para lo que haga falta, y en el caso del informe encargado a la consultora catalana Doxa por la Viceconsejería de Comunicación, para poder adjudicar a gusto y conveniencia. El debate de la TDT se animó bastante, porque a sus señorías les apasiona todo lo que tenga que ver con la caja tonta y lo catódico. Se enfado muchísimo la diputada del PP Marimar Arévalo "porque esto no puede seguir así", aunque no quedó muy claro a que esto se refería, pero algo tenía que ver con Zapatero.
El diputado Barragán no habló de Zapatero, pero sí explicó la diferencia que hay entre las "conclusiones de la sentencia" y una "sentencia concluyente". Estuvo casi doctoral, el majorero. Pérez, don Santiago, dijo que no veía a Zapatero por allí "y a Paulino tampoco" (ya se dijo, está en Berlín), y acusó al Gobierno canario de "ganar tiempo con dinero público" al recurrir las sentencias. Luego Ruano se enzarzó con él: cree el consejero que el portavoz socialista debiera leer cosas más enjundiosas que los editoriales que aclaman a Rivero como futuro presidente de la Independencia, y se ofreció a aconsejarle mejores lecturas. Pero no lo hizo, y nos quedamos en el foro con las ganas de una sesión más literaria. Y es que -apenas un rato antes- al socialista Juan Carlos Alemán le había dado por las citas literarias. Nada menos que sir Francis Bacon y el señor Voltaire.
Fue durante el desarrollo de una novedad parlamentaria, la solicitud de datos, informes y documentos, una fórmula tan de estreno como la nueva moqueta azul navideño. La usó Alemán, por primera vez, para exigir al Gobierno que explicara su negativa a ofrecer los datos de los viajes en helicóptero del presidente Rivero: "Si no nos los dan, se conculcan los derechos democráticos de la oposición, se convierte al Parlamento en un adorno, y el Gobierno deriva en régimen", dijo un Alemán entre sansculot e ilustrado. Y siguió con Bacon: "La detentación del poder absoluto hace fácil gobernar a los burros". Y con Voltaire: "La pasión por el poder es una de las mayores pasiones del espíritu". Para concluir que "elija usted lo que quiera, pasión o burros, pero a nosotros dennos los papeles [del helicóptero]". Pero Ruano, nones: que lo del helicóptero es secreto por motivos de seguridad. Como las obras de la mansión presidencial en Ciudad Jardín.
Hablaron de muchas más cosas, desde luego: otra vez del cobro por la segunda maleta, y estuvo peleona Lola Padrón, que acusó a Rivero de "sacar pecho", y se enzarzaron los dos Fajardo -Francisco y Manolo- a cuenta de las declaraciones de Berriel, que ahora va a empujar un poquito para que se legalicen los hoteles de Lanzarote, y remató el día Soria diciendo que la deuda pública canaria es de las de más calidad de toda España. Menos mal que nos queda ese consuelo.