ELSA SANTANA
La mayoría de los sectores de la sanidad pública coinciden en la necesidad de atajar el excesivo gasto farmacéutico, que pondría en tela de juicio el futuro de uno de los servicios claves del Estado del Bienestar.
Desde el Gobierno regional se vienen tanteando varias medidas, entre ellas: la mayor divulgación de los medicamentos genéricos, la implantación -ya en casi todo el Archipiélago, excepto en Gran Canaria- de la receta electrónica; así como la posible introducción de la llamada 'factura sombra', un documento meramente informativo ideado para que los pacientes tengan constancia del gasto que genera un tratamiento al que han sido sometidos.
Con él se pretende acabar con la idea, tan arraigada, de que "la sanidad es gratis". Nada más lejos de la realidad. "El paciente se llevaría a casa la factura de lo que ha costado su analítica, su radiografía o la operación de cadera, por ejemplo", explica el presidente del sindicato médico, Isidro Rexach. Se trata de una forma de concienciar a la población para el uso adecuado y racional de la Sanidad que pagamos todos.
Se busca también "eliminar trámites burocráticos y gastos innecesarios", corrobora José Apolinario, vicepresidente del Colegio de Farmacéuticos de Las Palmas. Así se estima que con el desarrollo, por ejemplo, de la receta electrónica se reducirá hasta un 20% el tiempo que los médicos dedican en sus consultas a los trámites burocráticos. Para Apolinario, el sistema "aportará al Servicio Canario de Salud un mayor y mejor control sobre el gasto farmacéutico", sobre todo entre los pacientes crónicos y los de una edad avanzada.
Otro punto decisivo para el ahorro son los medicamentos genéricos, ya que suponen un beneficio directo para los ciudadanos al pagar menos por un fármaco y contribuyen a racionalizar el gasto público, "sin que por ello baje su efecto terapéutico", concluye Rexach.