JOAQUÍN ANASTASIO - MADRID
La llegada de cayucos y pateras a las costas canarias registra en estos momentos números de hace diez años y el fenómeno de la inmigración irregular parece haber desaparecido de la agenda política y social y de las primeras páginas de los medios de comunicación. La crisis económica en Europa y en España está haciendo mella entra la población inmigrante y los mensajes que llegan desde hace dos años a los países de origen en el Magreb y en el África Subsahariana ha despejado, de momento, las costas de jóvenes que esperaban turno para saltar a Canarias, principal punto de entrada en épocas de bonanza.
La mayoría de los informes de organismos oficiales y foros independientes coinciden en considerar a la crisis como la causa fundamental de la caída en picado de la inmigración irregular a España, y aseguran que se está en medio de un "periodo de transición" que quedará superado en cuanto se vean los primeros signos del nuevo ciclo económico y la recuperación del empleo, pero descartan también que pueda volverse a situaciones como la de 2006, año en el que se registró la entrada de casi 40.000 sin papeles, la mayoría de ellos llegados a Canarias.
Pero no todos los responsables de la gestión del fenómeno de la inmigración irregular apuntan tan directa y expresamente a la situación económica para explicar el hecho de que durante todo el 2009 apenas se registrara la entrada de 7.283 personas sin papeles. Para el ministerio del Interior, la razón de estos datos hay que buscarla también en las políticas de control de fronteras y en el efecto de las repatriaciones rápidas llevadas a cabo en los últimos años.
Como contrapunto a la situación en Canarias, donde se han centrado las actuaciones de la agencia europea de fronteras Frontex, se señala que la llegada de sin papeles a Baleares, Ceuta, Melilla y el sur de la Península no sólo no ha descendido, sino que aumentó en un 18 por ciento respecto a 2008, y que la presión inmigratoria sobre Italia y Grecia, dos países donde la crisis está haciendo mella, sigue siendo muy importante. Esto demostraría, según Interior, que no todo el descenso de la inmigración irregular tiene una explicación de tipo económico.