ANÍBAL RAMÍREZ
Los inmigrantes subsaharianos que se juegan la vida en cayucos y pateras para entrar en Europa por las costas canarias y el sureste peninsular son en su gran mayoría personas con trabajo y estudios superiores por encima de la media en sus países de origen. Un estudio realizado por la Cruz Roja y la Media Luna Mauritana, con 5.191 entrevistas, desvela que el 86% tenía empleo antes de emprender su odisea marina en busca de una vida mejor y que el 75% cuenta con una formación superior a la enseñanza general básica en Malí, Senegal y Gambia.
Las conclusiones de este sorprendente informe fueron dadas a conocer esta semana en el seminario Menores no acompañados, extranjeros y migración, celebrado en el Hotel Costa Meloneras en el Sur de Gran Canaria bajo la organización del Gobierno autónomo y el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) . El estudio, elaborado entre 2006 y 2008, dibuja el perfil del inmigrante subsahariano: un varón de 26 años, soltero y sin hijos, con trabajo remunerado con unos 80 euros mensuales en sectores como la agricultura, el comercio y la pesca, además de un nivel educativo por arriba de la media en sus respectivos países de origen.
"El informe desvela que no hay mafias organizadas como pensábamos y que son ellos los que organizan el viaje, que les cuesta unos 641 euros de media", apuntó el vicepresidente del Comité Español de Unicef, Juan Ignacio de la Mata Gorostizaga, quien dio a conocer estos datos en la conferencia inaugural de estas jornadas dirigidas a magistrados de todo el territorio español para abordar los nuevos cambios introducidos en la Ley de Extranjería. De los 5.191 potenciales inmigrantes subsaharianos entrevistados por la Cruz Roja Española y la Media Luna Mauritana, un 22 % eran mujeres y tan sólo un 8% menores no acompañados.