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Para diluir la 'intifada'

Marruecos facilita la huida en patera de saharauis rebeldes

La Gendarmería ha corrido la voz para que cientos de huidos del campamento Gdeim Izi sepan que hay 'puente de plata' salvo para quedarse

 
Vista general del campo de desplazados saharauis Gdeim Izi, a 18 kilómetros de El Aaiún, desmantelado por la policía marroquí en noviembre. i LP/DLP
Vista general del campo de desplazados saharauis Gdeim Izi, a 18 kilómetros de El Aaiún, desmantelado por la policía marroquí en noviembre. i LP/DLP  

ANTONIO G. GONZÁLEZ
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
A enemigo que huye, puente de plata. Todo indica que vendrán no pocos saharauis en patera en los próximos meses a Canarias, o a donde quiera que puedan huir. "Están buscándolos por el desierto, yendo a las casas, siempre dicen que no han sido detenidos", dice una joven saharaui en Fuerteventura, que opta por el falso nombre de Rgaybi, una de las miles que viven en Canarias. "Quieren que los saharauis se vayan para que no haya protestas, que se queden sólo los viejos". Todo apunta en esa dirección.

Marruecos ha abierto otra vez el mar. "Le está diciendo a la gente que está escondida desde lo del campamento, que no se queden, que se vayan, que si los ven saliendo en patera no les harán nada, o si los ven por tierra camino de Mauritania, a donde quieran, pero que como regresen para quedarse los matan". Detalles obvios lo corroboran: no es posible salir en patera desde las playas próximas al El Aaiún, como hicieron los 22 jóvenes saharauis esta semana, sin ser interceptado por la Gendarmería marroquí. Es más, los primeros declararon que los invitaron a salir los propios guardias, a la luz del día, sin prisas, hasta bien vestidos...

Desactivación

El objetivo es claro: desactivar la intifada saharaui, el mayor peligro para un Rabat que creía tener atado y bien atado todo en el Sahara. Rachid es otro saharaui, hermano de uno de los recién llegados a las Islas: "Hablo a diario con mis amigos, es insoportable ya, casi todos desde que tengan la oportunidad van a salir, no importa a dónde con tal de huir".

Con Marruecos, sin embargo, no se puede hablar. "La Embajada [en España] no tiene nada que decir sobre esa cuestión", señaló esta semana su responsable de prensa. Con la Delegación del Gobierno en Canarias tampoco. Funcionarios. "No tenemos datos sobre peticiones de asilo, ni previsiones sobre un posible aumento de pateras en relación con los sucesos de El Aaiún. Diríjase, si quiere, al Ministerio del Interior", agregó este viernes Antonio Ortega, el jefe de gabinete de la Delegada, Carolina Darias.

Con los saharauis es lo contrario, es fácil entrar en contacto. Se les coge al vuelo lo que hay de real tras lo que dicen. Se huele. Un universo de teléfonos móviles, con o sin tarjetas, recién comprados para eludir todo rastro. "Llama en media hora pero no al número que te di sino a otro, que te aparecerá en un rato en un sms".

Las cosas están mal en el Sahara Occidental. Muertos, detenidos, desaparecidos, huidos al desierto... quién sabe el número. El desmantelamiento del campamento de protesta con miles de saharauis en las afueras de la capital sahariana por la Gendarmería marroquí desencadenó una intifada saharaui de proporciones inimaginadas que alarmaron a Marruecos. Hasta ese entonces apenas había habido algarabías.

Tras los sucesos de Gdeim Izi la estrategia de ambos contendientes ha cambiado. Ahora Marruecos promueve la salida de jóvenes saharauis. Hasta hace unos meses, tratar de regularizar una petición de asilo o la nacionalidad española en el consulado español en Agadir era un paso en falso. Personal marroquí contratado -es famoso un tal Abderraman el Ifneño y toda su familia- bloqueaban los papeles e incluso daban cuenta a la policía marroquí de quiénes habían acudido. Son infiltrados. Para hacerlo había que jugársela en patera y tramitar en España asilo o nacionalidad, casi siempre con denegación oficial que forzaba a acudir a tribunales. Por presiones diversas. España pudo abrir una oficina en El Aaiún en 2006 pero Rabat le obligó a cerrarla en días. Hubo avalancha de solicitudes.

Esta desbandada potencial e inducida de saharauis es un revés, en cambio, para el Polisario, pues la revuelta en la ex colonia es ya su estrategia central contra la ocupación marroquí. El Polisario, con Argelia detrás, presiona lo indecible para que nadie se vaya, moviliza a las madres... "Dicen que si eso pasa, si lo dejamos y se quedan sólo los colonos [marroquíes]", explica un supuesto Embarek, "perderemos nuestra tierra ya para siempre".

Campo de batalla

Es obvio que lo que hagan los jóvenes saharauis, huir o resistir, es ahora el campo de batalla soterrado entre Rabat y el Polisario. Es el futuro. Y en ésta para Rabat es prioritario que los países a los que los saharauis huyen -lo que antes trataba de impedir- no les asuman como asilados políticos, lo que implica condena, pero que se los queden. Incluso ahora que España dé la nacionalidad a la que tiene derecho en caso de tener origen hispano (como lo tienen hijos y nietos de los 74.000 censados en 1974, cuando el Sahara era provincia española). Y la decisión española de no estudiar la petición de asilo de casi todos los llegados a Fuerteventura encaja como un guante con Rabat...

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