ELENA G. MONTERO
Costureros y diseñadores se ponen las botas estos días. Dedal en mano para no perder la agilidad en ningún dedo, multiplican sus horas de trabajo para dar vida a los más importantes héroes del cómic. Y a otros personajes que nada tienen que ver con las viñetas. Y es que el Carnaval lo abarca todo. Ni la crisis consigue frenar los pedidos de estos profesionales que hacen lo imposible por llegar al día 18 con todo hecho.
Telas muy llamativas y brillantes por todas partes. Todo disfraz que se precie tiene que tener estas características y las costureras lo saben bien. María Díaz estos días trabaja contra reloj. "Este año la gente ha pedido disfraces de personajes que no son de cómic, pero sí que han querido darles algún matiz manga o de cómic para ir al son del Carnaval", explica. En su taller los pedidos rondan entre los 50 y 60 euros, aunque "siempre hay algunos trajes, como por ejemplo el de Catwoman, que cuesta 120 euros, que son más caros", asegura María.
En una tienda taller de doble altura Elvira Nieto contempla uno de los 64 trajes que ha confeccionado para la murga y afilarmónica Los Melindrosos. Ha pasado cuatro meses cosiendo una media de 17 horas diarias para concluir con éxito su tarea. "Sólo 14 trajes de murguero llevan 896 botones cosidos a mano y 240 estrellas", recuerda. Ha necesitado cantidades ingentes de tela, hilo y pasamanería. "Estos trajes se diferencian de muchos otros porque están cosidos de arriba a abajo, no tienen nada pegado", asegura.
Elvira también hace encargos para particulares. Cuenta que "la crisis no consigue parar el Carnaval", tanto así que ha tenido que "decir que no a algunas personas porque no me iba a dar tiempo". Los disfraces oscilan, siempre dependiendo de los materiales que se utilicen, entre los 40 y los 90 euros. Pero también tiene encargos que llegan a los 300. Además, Elvira tiene disfraces que cada año alquila, "cuando está a punto de llegar la fecha todo desaparece, hasta la ropa que no es de Carnaval. Los hombres buscan faldas o vestidos".