R. G.
LAS PALMAS DE
GRAN CANARIA
Las murgas generan toda clase de críticas entre una gran parte de la población. Pero para los seguidores, esos sufridores que van al parque año tras año, haga frío o más frío, es casi una religión. Y si no, que se lo digan a Guacimara, exmurguera, de Las Torres y embarazada de nueve meses. "Ya salí de cuentas, cualquier momento me pongo de parto; es niña y desde que pueda andar la hago murguera". Guacimara lleva 15 años viniendo al concurso de murgas, tres como integrante de Shorby's Rockefeller y el resto de aficionada. "No seguí en la murga porque ya tenía una niña pero vengo todos los años y, si no me pongo de parto antes, aquí estoy el sábado a las 9 de la mañana para coger sitio para la final [que comienza a las 21.00]".
Con Guacimara hay un nutrido grupo de chicas y adolescentes, todas aficionadas de Los Trapasones y de distintos barrios de la ciudad. "Nos vemos el resto del año pero al ser de sitios diferentes cuando más coincidimos es en Carnaval", reconoce Kelly, de Tomás Morales. Tanto para ella como para sus compañeras, que acuden con una pancarta enorme, merece la pena venir al parque a pasar frío por animar a su murga y ver al resto. "Es una noche mágica y no sentimos frío, cuando sale nuestra murga hasta nos da calor", señala.
Mucha pasión
En la grada se vive el concurso con la misma pasión que en las sillas. "No estamos muertos, sino en Zárate", reza una pancarta de un grupo de seguidores de Los Trotamúsicos. "Es que Los Trotas se fueron del Risco y todos creían que se habían muerto y nosotros, los de Zárate, los hemos rescatado", dice María, una fiel aficionada a las murgas. Ella y sus amigas de Zárate están implicadas hasta el moño en las murgas y de hecho están en vías de fundar una murga femenina en el barrio, Las Kaprixosas. "Hoy estamos animando a nuestros hombres, que están en Los trotas, pero el año que viene estaremos en el escenario, y le damos las gracias a Los Trotas porque nos están ayudando mucho", comenta Deborah, presidenta de la murga que está por nacer.
De más lejos de Zárate, nada menos que desde Noruega, buscaban sitio en el parque con su bebé en el cochecito Magnus y su mujer. En inglés explican que es su primera experiencia con el Carnaval capitalino y que no saben lo que es una murga pero que están dispuestos a descubrirlo esta noche. Aunque no entiendan ni papa. "Vamos a quedarnos dos meses en Las Palmas y no conocíamos Carnaval, ya venimos el viernes y vimos desde fuera la elección de la Reina". "Beautiful, very nice", apostilla su esposa mientras cuida que el bebé no coja frío. "Seguramente vendremos más veces al parque y seguramente nos disfracemos un día", añade Magnus.
De más cerca, pero de fuera de las Islas, el matrimonio formado por Javier y Josefina coge sitio en el patio de butacas. "Somos de Pamplona y venimos huyendo del frío. ¿Frío aquí? De eso nada, este tiempo es maravilloso, el otro día en Pamplona hacía seis bajo cero, imagínese", dice Javier, un joven de 81 años que también pasa una larga temporada en la Isla. "Es el segundo año que venimos y además del Carnaval nos vamos a los pueblos a conocerlos", explica Josefina, de 75 años, "el domingo estuvimos en Valsequillo en la fiesta del almendro en flor y ya hemos estado en el Sur también". "Con la guagua llegamos enseguida a todos lados", apostilla Javier, "pero este año vamos a disfrutar entero el Carnaval, ya venimos a la Gala de la Reina el viernes y esta mañana compramos la entrada para la preselección de esos que van en zancos? ¿Cómo se llaman?" "Los drag queen", le ayuda Josefina. "Pues eso".