LOURDES S. VILLACASTÍN
LAS PALMAS
DE GRAN CANARIA
El instituto Franchy y Roca, en La Isleta, acoge esta tarde su presentación en el barrio donde les vio nacer, aunque entre sus 35 componentes hay murgueros de otros barrios de la ciudad e incluso de Guía y Valsequillo. El próximo miércoles, 8 de febrero, lo harán en el parque Santa Catalina ante el público más exigente: el de las Carnestolendas. "Somos los quintos de la tercera fase. Un puesto genial para una murga nueva porque no somos ni los primeros ni los últimos", indica su presidente, Jonathan Padrón.
Los Babilongos nacieron hace dos años como Asociación Cultural y Recreativa después de que algunos murgueros dijeran adiós a una de las "murgas más grandes" de la capital, y que curiosamente también surgió en La Isleta. El apelativo fue de Juana María Reyes, tía de uno de los componentes -entre los que hay jóvenes entre 14 y 42 años- cuando buscaban un nombre con el que darse a conocer en las Carnestolendas capitalinas.
La elección del disfraz ha supuesto un punto y aparte en la murga. "Nos jugamos el seguir o no porque había un diseño que nos gustaba, pero que no nos podíamos permitir. Nos hemos tirado literalmente a la piscina para subir al escenario con toda la dignidad que merece el Carnaval", apunta.
"Ser murguero es un hobby, pero también es muy sacrificado. Es como un trabajo No tienes tiempo libre ni para ti ni para tu familia, tienes que buscar patrocinadores, ensayar. Aunque tenga su recompensa con los premios; hay mucho sacrificio detrás", continúa, mientras el director musical Tony Núñez -conocido como Toyoto- apunta que están abiertos a cualquiera que les quiera echar una manita económica ya que apenas hay ayudas para las murgas que empiezan.
A pesar de las dificultades económicas -muchos de sus componentes, además, están en paro- han contratado un armonizador con el fin de que sus letras y sus pitos suenen con fuerza sobre el escenario del Carnaval. Y advierten: "No somos una coral sino una murga afinada" .