EFE
Esas acciones contra la malaria se ejecutarán sin acudir a productos químicos, sino a métodos alternativos, como colocando mallas para proteger las viviendas, sembrando árboles que repelen al mosquito transmisor de la enfermedad o criando peces que se alimentan de la larva del insecto.
"Esta iniciativa busca promover las alternativas más adecuadas para el medio ambiente en el combate de la malaria", declaró una representante del Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA), Maryam Niamir-Fuller.
La comunidad internacional prohibió hace algunos años la utilización del DDT, entre otras sustancias orgánicas contaminantes, por sus efectos perjudiciales en la salud humana y el medio ambiente.
Sin embargo, se hizo una excepción para poder seguir usándolo en la prevención de la malaria, cuando otros métodos no estaban disponibles.
Los proyectos serán ejecutados durante los próximos doce meses en cuarenta países de África, de la región del Mediterráneo oriental y en Asia central, en base a los prometedores resultados obtenidos en experiencias realizadas en Centroamérica y México.
En estos últimos, los proyectos lograron una reducción del 63 por ciento de casos de malaria y hasta 86 por ciento menos de casos del tipo de malaria que resulta más mortal.
Ello se consiguió mientras se aislaban 136 toneladas de DDT y 64 toneladas de otros químicos.
A pesar de los esfuerzos internacionales por reducir el impacto de la malaria en los países más pobres, cada año se registran cerca de 300 millones de casos que acaban con la muerte de un millón de personas, principalmente en Africa, recordó la representante de la Organización Mundial de la Salud, María Neyra.