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EFE La carabela portuguesa (Physalia Physalis), de la que se han avistado hoy unos 500 ejemplares en aguas del Estrecho, es una especie pelágica cuyas células urticantes pueden paralizar a un pez grande y afectar seriamente al ser humano.
Aunque su aspecto la asemeja a las medusas, no es una medusa, sino un tipo de hidrozoo de la subclase de los sifonóforos, un organismo colonial cuyos individuos se especializan para mantener viva la colonia.
A diferencia de las medusas, que se mueven debajo del agua, impulsadas por las corrientes, la carabela portuguesa se desplaza sobre la superficie gracias a un flotador relleno de gas que semeja una vela de barco y al que debe su nombre.
Tiene forma de globo azulado y transparente, de entre 20 y 25 centímetros, y posee unos tentáculos de hasta 30 metros de longitud repletos de células urticantes que pueden paralizar a un pez grande y afectar seriamente al ser humano.
El contacto de esos tentáculos con las personas puede producir quemazón, inflamación y fuertes dolores, y en algunos casos -fundamentalmente, individuos alérgicos- dificultad respiratoria e incluso paro cardíaco. Su picadura también puede resultar letal en niños y en personas mayores o debilitadas.
Cuando se detecta la presencia de estos especímenes en la costa, se aconseja no bañarse ni pasear por la zona donde rompe la ola, ya que sus restos en la orilla también pueden herir, estén vivas o muertas.
En caso de picadura, las recomendaciones son retirar los tentáculos adheridos a la piel protegiéndose los dedos, limpiar la zona afectada con agua salada y aplicar algo frío (como una bolsa de hielo). Si se observan problemas respiratorios se debe acudir inmediatamente a un centro hospitalario.
Esta especie se encuentra en mar abierto en todas las aguas cálidas del planeta, sobre todo en las regiones tropicales y subtropicales de los océanos Pacífico e Índico y en las aguas templadas del Océano Atlántico, aunque también se observa en aguas del Estrecho de Gibraltar, por donde llega al Mediterráneo.
En el verano de 2008 aparecieron ejemplares de carabela portuguesa en la costa cantábrica y en abril 2009 se avistaron en la costa murciana.
En 2007 y 2008, el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino llevó a cabo campañas de detección y estudio de las medusas en el litoral mediterráneo. Para el verano de 2009, la campaña se ha ampliado a todas las costas españolas.
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