Según ha informado el CSIC en un comunicado, el lactosuero es un producto "muy contaminante", que representa un "grave problema" para el sector lácteo, ya que sólo puede gestionarse de dos maneras.
En este sentido, ha detallado que, por un lado, el residuo se puede someter a transformaciones biológicas encaminadas a su descontaminación y, por otro, se puede usar como base para la producción de compuestos "de interés", opción que ha sido la elegida por los investigadores.
En concreto, ha explicado que el equipo de investigadores del CSIC ha conseguido modificar la bacteria "Lactobacillus casei" mediante técnicas de manipulación genética para que, a partir de la lactosa presente en el suero, sea capaz de producir diacetilo y acetoína, dos compuestos químicos "de uso común" como aditivos aromáticos.
Para ello, ha concretado que los científicos han introducido en la bacteria un gen procedente de la bacteria del queso "Lactococcus lactis" y, al mismo tiempo, han anulado por mutación dos de sus genes propios, de manera que la bacteria ha comenzado a producir menos ácido láctico y a dedicar parte del metabolismo de la lactosa a producir diacetilo y acetoína.
Según el científico del CSIC Vicente Monedero, que ha formado parte del equipo responsable de esta investigación, el trabajo actual se encamina hacia la mejora del rendimiento y la manipulación del "Lactobacillus casei" para la síntesis de otros aditivos alimentarios, como el sorbitol, un edulcorante "muy utilizado" en la industria por bajo aporte calórico.