ELENA G. MONTERO
Más que un flashmob -multitud instantánea- fue lo que se vivió ayer en las calles de Triana. La gente, bailarines y espectadores, rebosaba felicidad y ganas de disfrutar, de reír y, sobre todo, de bailar. Éxito total y rotundo que se repitió en varias ocasiones durante la tarde de ayer, la primera frente al 99 de Triana; la segunda, y más multitudinaria que la anterior, en la plaza de las Ranas.
Gentes de todas las edades, estilos y lugares disfrutaron la tarde de ayer de una manera diferente e inédita en Gran Canaria. Unos fueron sorprendidos en plenas compras o tomando un café con familiares y amigos, otros ya sabían a lo que iban tras haber escuchado la convocatoria por la prensa, la radio o a través de Internet. Pero todos coincidían en una cosa: "Hay que repetirlo".
Este tributo a Michael Jackson, que ya se ha hecho en muchos países como Suecia, Canadá, Francia y Estados Unidos, dejó con muy buen sabor de boca a los presentes, que por unos instantes olvidaron sus problemas y la crisis que nos rodea para lanzarse a bailar al ritmo de Beat it, una de las canciones más famosas del rey del pop.
Hacia las cuatro de la tarde de ayer, más de 50 personas se reunieron en la academia de bailar Paso a paso, situada en Primero de Mayo, para ensayar los pasos con los que deleitarían a todos los transeúntes.
En el momento de la verdad a las 50 personas se unieron muchos espontáneos y curiosos que al escuchar la música no dudaron ni un segundo en formar parte del espectáculo. Alejandro Guijarro, uno de los que acudió a la cita a bailar, conoció el encuentro a través de la radio y no dudó un momento. Tampoco se perdió tal acontecimiento el pianista Óliver Curbelo, quien disfrutó entre la multitud con la mano alzada. Pero lo más señalado fue un pequeño que sorprendió a todos los presentes.