EFE
"El cuerpo en la tradición", como así se denomina la muestra, recorre diferentes partes del físico humano a la luz de la antropología y de las costumbres, a partir de paneles y piezas, entre otros elementos divulgativos, que sitúan al visitante en los modelos, mitos, formas y creencias existentes sobre el cuerpo.
La exposición reflexiona sobre el modelo artístico y estético que cada sociedad ha forjado con el paso de los siglos, desde los patrones establecidos en la Grecia Clásica hasta la proporción armónica que para el cuerpo humano observó el arquitecto romano Marco Vitrubio Polion en su obra "De Architectura libri decem".
Sus aportaciones fueron muy valoradas durante el Renacimiento al servir de sustento a investigaciones como las realizadas por Leonardo da Vinci, explicó hoy a Efe el etnógrafo Joaquín Díaz, coordinador de esa iniciativa cultural y director de la fundación que lleva su nombre.
Al margen de las interpretaciones estéticas, geométricas o artísticas, la muestra profundiza también en la preocupación antropológica que despertó el cuerpo, su visión en relación con el universo y la naturaleza, lo cual generó teorías e incluso leyendas sobre la creación u origen de la materia humana.
El fervor por las reliquias, desde los primeros tiempos del Cristianismo, testimonia esa concepción que los visitantes pueden contrastar a través de piezas como un relicario en forma de brazo, que comparte espacio expositivo con una imagen ´vestidera´ o para vestir, como manifestación de religiosidad popular.
La frenología y la quiromancia también tienen cabida dentro de la muestra entre las artes que, particularmente en los siglos XVIII y XIX, pretendieron profundizar en el conocimiento e incluso en el futuro de las personas a través del detenido estudio de diversas partes del cuerpo como la frente o las manos.
La imitación, las medidas de las cosas a partir de patrones vinculados al cuerpo como la pulgada, el palmo o el pie, el codo y la vara, centran buena parte de esta nueva propuesta de la Fundación Joaquín Díaz, que de forma gratuita podrá visitarse en la Sala Mercedes Rueda hasta el verano de 2008.
El último capítulo del recorrido se detiene en la muerte y consecuente desaparición física, la obsesión por la permanencia, la reencarnación, el más allá o el deseo de trascender al paso de los tiempos, como testimonian entre otras piezas un pequeño monumento funerario, un sudario de los hermanos de la Cofradía del Santo Entierro en Bercianos de Aliste (Zamora) y varios cuadros mortuorios.