ALBERTO GARCÍA SALEH - LAS PALMAS DE GRAN CANARIA.
Ataviados con sus mejores galas, y con todo el glamour que conlleva una convocatoria de este tipo, muchos de los actores, directores, cantantes o productores nominados a la XII edición de los Premios Max de las Artes Escénicas, posaron ayer en el hall del teatro Cuyás ante los reporteros gráficos en los minutos previos a la celebración de la gala. Medios de comunicación provenientes de toda España, y algún que otro cazador de autógrafos, coincidían en el centro de la calle Viera y Clavijo durante un día en el que la capital grancanaria se convertía en el foco de atención del mundo de la escena a nivel nacional.
Con todas las calles adyacentes completamente cortadas, y un amplio despliegue policial, la espera se hizo larguísima, y con una larga alfombra roja que se desplegaba desde la entrada del teatro hasta el mismo hall, al principio hubo un goteo de protagonistas en el photocall, en el cual, para ir rompiendo el hielo, primero posaban los galardonados con los Maximinos del día anterior con Gelu Barbu y Profetas de Mueble Bar. Cuando a través de la megafonía del teatro avisaban a los espectadores de que se fueran acomodando en el patio de butacas porque quedaban cinco minutos para que empezara la gala, los protagonistas entonces fueron desfilando uno detrás de otro en avalancha.
La primera en llegar fue Aída Gómez, que competía como mejor intérprete femenina de danza, con nada menos que Teresa Nieto y la grancanaria Vanessa Medina. La bailarina reconoció que tenía a dos duras competidoras, pero añadió que, ganara o no ganara, este año iba a disfrutar el doble porque se encontraba "en una tierra fantástica" y reconoció gustarle mucho el trabajo de nuestra paisana. Poco después llegaba, precisamente, Vanessa Medina acompañada de su hermana Natalia y recordaba que, al competir en casa "lo mejor es estar arropada por mi familia", aparte de reconocer sentirse "superilusionada", pero añadió "que pase lo que pase hay que disfrutarlo". A continuación, desfilaron muchos de los invitados como Hermanos de Baile, Ron La La, Pagagnini o Elfidio Alonso.
Llegadas especialmente aclamadas fueron las de Blanca Portillo y Asier Etxeandía. Como prolongando en la vida real sus participaciones en la obra Barroco, por la que estaban nominados, los dos aparecieron de forma jocosa, abrazados y muy risueños ante las cámaras. Carmen Machi, Alberto San Juan, Teo Carralda, el equipo de De cabeza, Tirant lo Blanc o La Cubana y Miguel Narros fueron desfilando por la pasarela del hall, hasta que llegaron el ministro de Cultura, César Antonio Molina, que estaba acompañado por el presidente de la SGAE, Teddy Bautista, el presidente del Cabildo grancanario, José Miguel Pérez, y la consejera de Cultura, Luz Caballero.
Cuando los periodistas se dirigían a la sala de prensa, Álex Rigola, que no había posado ante las cámaras, y cuya obra, 2666, coproducida por el propio Teatro Cuyás junto al Teatre Lliure y el Grec'08, competía como mejor espectáculo teatral junto a Barroco y Argelino, servidor de dos amos, aseguraba sobre los Max que "yo nunca pienso nada, si vienen bien y si no no pasa nada, pero lo que me gusta es que estemos en el teatro Cuyás y este centro haya tenido el ingenio de sumarse a mi proyecto". Así fue, en resumidas cuentas, y como un visto y no visto, esos cinco minutos de famosos ante la pasarela del hall del teatro Cuyás.