ALBERTO GARCÍA SALEH
Arturo Fernández situó ayer a la obra La montaña rusa, que se representará desde hoy hasta el domingo en el Centro Cultural de la Caja de Canarias (Cicca), como lo mejor que ha hecho sobre un escenario. El actor asturiano, que actúa junto a Carmen del Valle en este montaje basado en un texto de Eris Assous, el mismo autor de Los puentes de Madison, inicia su gira nacional tras rotundos éxitos en Madrid, en donde estuvo nueve meses seguidos en cartelera, y Bilbao.
Fernández señaló: "Lo que soy se lo debo al público", el cual exige que cada espectáculo sea mejor que el anterior, "pero puedo asegurar que La montaña rusa está entre las grandes comedias que han caído en mis manos". El actor, que sólo ha estado en Las Palmas en 1964 con Pato a la naranja y hace tres años con Desconcierto, aseguró que esta comedia tiene dos horas de supense y juega mucho con él. "Cada 10 minutos hay una sorpresa", señaló, "y tiene un final inesperado". Sobre la participación de Carmen del Valle, Fernández aclaró: "Hacía falta una gran actriz y me recomendaron a Carmen hace un año y medio". El actor asturiano recordó el momento que se puso en contacto con ella. "Ella decía que no tenía las características físicas de mis actrices, y que estaba acostumbrada más bien al teatro clásico que hacía la Compañía Nacional, pero al día siguiente de leer el texto me dijo que la haría, pero a mí, desde el primer momento, me llamó la atención el glamour que desprendía".
Para aquellos que tuvieran alguna duda sobre el concepto que el actor tiene sobre este montaje aclaró: "Los que dicen que es mi mejor trabajo se han quedado cortos por la réplica de Carmen del Valle", de la que recordó que ha sido una de las actrices más galardonadas de España y que, entre otras cosas, logró el Max hace tres años por La Celestina. Precisamente, Carmen del Valle señaló que su personaje es un lujo para una actriz. "Me apetecía hacer alta comedia, y este rol es un salto en mi carrera", dijo. "Hay una química entre Arturo y yo, somos una pareja explosiva, disfrutamos muchísimo, lloramos y reímos de verdad", y añadió: "Como director me ha enseñado muchísimas cosas. Tiene mucho sentido del gag, del ritmo y una enorme elegancia".
La actriz destacó, además, que muchos amigos suyos, que provienen del teatro clásico y que no han visto otras obras de Arturo Fernández, se quedan asombrados con el ritmo y porque el texto tiene mucha enjundia.