JORGE BALBÁS PEÑA - LAS PALMAS DE GRAN CANARIA.
Llega a los cines canarios la producción hispano argentina Naranjo en flor (Monopol), filme promocionado con la cita "un thriller romántico para tiempos de crisis". Y de esto y algo más va la última película del director Antonio González-Vigil, un vasco afincado desde 1976 en Tauro (Mogán) -"es residente canario"- con una vida profesional a caballo entre América, Madrid y Canarias. Con un periplo por la industria del cine en España, Chile, Venezuela y Argentina, decide hacer su último trabajo en el país austral porque "rodar allí es tres veces más barato que aquí", en 2006. El rodaje duró 12 semanas en Buenos Aries, ciudad convertida en un personaje más de la película, y la postproducción se alargó casi un año. "No he recibido ni una subvención", advierte el director, hecho que le hace sacar pecho para calificar su película de "independiente".
La trama protagonizada por un policía que investiga la muerte de un compañero, que se topa con una psicoanalista, tanguera por devoción, cuenta con un reparto argentino: Eduardo Blanco y María Marull. Podemos ver a la actriz canaria Mónica Lleó. "Me gustó su monólogo Lenguas vivas y aproveché ese trabajo".
Esta obra logra estrenarse en salas después de visitar los festivales de Roma, Budapest, Montreal, Málaga, Argentina y un fallido intento en la décima edición de Las Palmas de Gran Canaria. Según Gozález-Vigil, Claudio Utrera, director del certamen grancanario, le pidió que contactara con Blanco para ofrecerle participar de jurado en el Festival canario. Ante la falta de presupuesto, Utrera le sugirió que pagara el billete del actor Argentina-Las Palmas, cantidad que la organización devolvería. "El lunes te lo reembolsamos dijo Utrera", indicó el cineasta, quien agregó, "han pasado 20 lunes y sigo sin tener solución al asunto". En la pasada edición, Naranjo en flor estaba seleccionada para proyectarse un domingo. "Yo debía traer el filme desde Madrid, pero nunca me mandaron el billete de 112 euros de ida y vuelta para traerla al Festival y se canceló la proyección, un desastre absoluto", desveló este hombre "enamorado de las Islas", que habla de todo, como la misma vida.
Frente a los elogios dirigidos al puerto de "su" Mogán, González-Vigil reflexionó sobre el deterioro del paisaje y la voraz depredación urbanística producida por el turismo. "Echo de menos cuidados proyectos de expansión como el acuñado por la familia del cineasta Edgar Neville, que propuso una planificación para el valle de Mogán, que hubiera sido una gran riqueza para un paraje incomparable, que por contra sufre ahora la crisis", opinó el cineasta, que se despachó: "Son los propios canarios quienes especularon y destrozaron el territorio".
Su obra -dirigida a "una inmensa minoría, sin aburrir"- también desprende crítica: "Es un thriller donde los buenos hacen cosas propias de los malos pretendiendo seguir siendo buenos". Y agregó: "Hay cosas demasiado importantes para dejarlos en manos de la Justicia". Quiere escribir otro guión. "Algunos ayuntamientos canarios tienen hecho ya el guión para una serie negra".