REDACCIÓN
Las fotografías, tomadas entre diciembre de 2003 y enero de 2004, pretenden aportar una visión humana que huya de los estereotipos más bélicos del conflicto que se muestran a los medios de comunicación.
Más allá de los efectos de la guerra, los iraquíes buscan la manera de vivir con normalidad. La muestra es un reflejo de como su vida continúa girando en torno a los mercados, las tiendas, los restaurantes, las peluquerías... Una vida donde la familia y, especialmente, los niños adquieren un papel primordial.
La exposición se podrá visitar hasta septiembre en el Institut Català Internacional per la Pau, Barcelona. Posteriormente, será itinerante durante tres años y viajará por diversos espacios de Cataluña.