ALBERTO GARCÍA SALEH
La mezzosoprano grancanaria Nancy Fabiola Herrera ha cosechado un gran éxito de crítica y público con la representación del Carmen de Georges Bizet en la Arena de Verona, en Italia, que finalizó el pasado sábado. Herrera, que abrió la temporada el pasado 19 de junio en este escenario, interpretaba uno de sus papeles más representativos en una producción dirigida por Plácido Domingo y con dirección artística de Franco Zeffirelli.
La cantante resalta su relación cordial con el tenor madrileño. "Es, sobre todo, de conocimiento y de mucho respeto, pero ambos nos profesamos un cariño muy grande", afirma. La gran ventaja ha sido, según Herrera, que Plácido conoce muy bien esta ópera y cuida bastante al cantante. "La dirección de Plácido Domingo ha sido una gran experiencia porque, al ser también cantante hay cosas que te aporta y resalta", señala, "y sentirte cuidado desde el pódium es bueno porque era una orquesta muy grande y porque, al ser al aire libre, tenemos que contar con el factor viento y la naturaleza".
La mezzosoprano realizó cinco representaciones, luego viajó a La Maestranza de Sevilla para ofrecer tres funciones de la Producción del Teatro de La Zarzuela de Madrid de Las Brujas, y la pasada semana volvió a hacer otras dos funciones de Carmen en Verona. Finalmente, y el próximo día 24 de este mes, Herrera cantará en la gala del 40 aniversario de Plácido Domingo también en Verona.
La cantante explica cómo es este escenario. "Se trata de un circo romano donde se lleva haciendo temporada lírica desde hace muchísimos años, y es de los lugares más emblemáticos para el verano". Para la mezzosoprano, este circo tiene unas características especiales en cuanto a la acústica, ya que se canta sin micrófonos. "Es una de esas experiencias que quieres tener", explica, " uno de esos sitios donde tenía mucha ganas y curiosidad de cantar". Desafortunadamente, y al ser un escenario al aire libre, el estreno se tuvo que suspender por una repentina tromba del agua, pero las inclemencias meteorológicas no interrumpieron otras funciones.
Sobre las producciones de Zeffirelli, Herrera explica que "son cinematográficas, con mucha gente, a lo grande, todo un espectáculo" y añade que han marcado un hito en la historia de las producciones y por eso siempre da mucha emoción verlas, "sobre todo ahora que se va hacia el minimalismo", aclara.
La cantante también destaca el hecho de que fuera una Carmen bastante tradicional, "en la cual se muestran los típicos tópicos de España, con un mundo de gitanos, toreros, y muy colorista" y añade que el último acto fue un resumen de con la aparición de encapuchados en una procesión como de Semana Santa". La cantante señala cómo, en el Covent Garden, salía un trono de la Macarena al final, y todo a modo de una espectacular procesión de Semana Santa. La cantante finaliza explicando que cantar en la Arena exige más esfuerzo, ya que no es un lugar adecuado para representar una ópera, porque tiene unas características especiales, y el cantante se tiene que saber manejar a diferencia de sitios cerrados, un sitio donde la gente enciende las velas, hace fotos, o incluso come y abre botellas de vino.