ALBERTO CASTELLANO - LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
Aday no se cayó de la cuna y dijo que quería ser mago. No fue hasta cuando empezó a tener un poco de razón, con 11 años, cuando vio por la televisión a Juan Tamariz y dijo que se quería parecer a él, "aunque no físicamente", bromea. Ahora, con 31 años, no para de trabajar y tiene hasta una escuela en donde enseña a pequeños y mayores los trucos más inverosímiles.
- Esto de ser mago, ¿es algo que se hereda o se tiene que fabricar con los años?
- Se fabrica. Con la ilusión y con ganas se puede llegar a ser el mejor mago del mundo.
- Me imagino que los inicios comenzaron con el Magia Borras que todos tuvimos de pequeños.
- Pues sí. Empecé con el típico juego de magia, con el que no haces nada. Después indagué y descubrí con 12 años viendo la televisión a Juan Tamariz, que realizaba un programa de magia. Envié una carta y el propio Tamariz, que es mi maestro, me contestó que en Gran Canaria había una asociación de magia que se llama Tertulias Mágicas Canarias, y a partir de entonces empecé a reunirme allí.
- Entonces la pregunta entre si prefiere a Tamariz o a otros como David Copperfield sobra.
- Está claro que prefiero a Juan. David es un mago ilusionista, hace desaparecer a gente... Pero la magia de Juan Tamariz es de tú a tú, donde además se utiliza el humor. Es un mago que rompió todos los esquemas en aquella época.
- ¿Cuál es el truco preferido por los espectadores?
- Recuerdo la actuación ante 2.000 médicos en el Alfredo Kraus, y el juego que más impacto tuvo fue uno de escapismo, el cual consistía en que me amarraban con cuerdas por numerosos lados y yo tenía que escaparme. Tiene un final con sorpresa que prefiero no desvelarrisas.
- Por lo que se ve, la magia no tiene edad, desde los más pequeños hasta los mayores. ¿En qué se diferencian?
- A todo el mundo le gusta la magia. La diferencia es que el espectáculo para niños es más visual, más colorido. Para los adultos es todo más picante, con cosas más mágicas y difíciles de pensar, como hacer desaparecer un billete.
- Usted no sólo realiza espectáculo, sino que también da clases.
- Llevo ya tres años dando clases en la calle Pi y Margall, número 23, de la capital grancanaria. A partir de septiembre vamos a comenzar unas nuevas clases con grupos reducidos en el que vamos a enseñar de todo, desde lo más básico hasta papiroflexia. Es una escuela con plazas limitadas, y cualquier persona, de cualquier edad, se puede inscribir a través de la web www.dobolum.com
- ¿En qué se diferencia usted del resto de magos de la Isla?
- Puedo decir que soy el único mago con ocho dedos, porque perdí dos hace muchos años.
- La pregunta del millón, o de los millones: ¿Por qué un mago no se gana todas las semanas la lotería?
- ¿Quizás porque son todo trucos? -risas.