BORJA VALCARCE HÍPOLA
Un viaje a la selva amazónica boliviana, las ganas y el sueño de escribir relatos e historias y una pizca de esfuerzo y persistencia han permitido a Ana Fernández ser finalista y ganadora del Primer Concurso Nacional de Relatos de Mujeres Viajeras. La joven canaria de 25 años realizó en 2005 un viaje de dos meses, junto a una ONG, por las tierras selváticas del país sudamericano. "Dos meses dan para mucho, por lo que seleccionar una experiencia que contar casi fue lo más complicado", explica tras darse a conocer el palmarés de este certamen literario.
El episodio que Ana utilizó como desencadenante de El ocaso de las luciérnagas, título de su cuento, sucedió cuando una mujer se puso de parto en un poblado muy alejado de donde estaban los miembros de la ONG y del médico que podía asistirla. La única manera de salvar la vida de ella y del recién nacido pasaba por explicar, a través de radio, cómo debían atender a la parturienta. Un libro, ya publicado, recoge los 30 relatos finalistas, todos basados en las experiencias que sus autoras han vivido durante sus viajes, y reconoce que "ver mi nombre escrito me llena de orgullo".
La causa de que se presentase a este concurso se encuentra en Internet, ya que "estaba aburrida en Ávila navegando por la red y descubrí el concurso. Vi que era fácil presentarse, a través de correo electrónico, y me senté a escribir". Sin embargo, Ana descubrió que a la vez que ella otras 500 mujeres enviaron sus relatos. "En ese momento perdí la ilusión de ganar, pero al menos me presenté".
Ahora, tras ver que su pequeño talento en ciernes ha sido reconocido se le cuela la idea de dedicarse por entero a la literatura, pero opina que no lo va a "lograr nunca", aunque le da pie a sentarse y dedicarse a escribir. Todo ello, después de cumplir otro deseo: "Viajar más".