|
|
|
HEMEROTECA » |
|
ALBERTO GARCÍA SALEH / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA La directora del Aula Wagner y de Estudios Estéticos del Vicerrectorado de Cultura de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Sonia Mauricio, afirmó ayer, durante su charla titulada Wagner, Nietzche y Andreas-Salomé: la actualidad de la experiencia estética moderna, en el Paraninfo universitario, que la relación entre estos tres autores parte de que sus vivencias estéticas desarrollan una comprensión del mundo marcada por la modernidad artística. Una modernidad, que según Mauricio, se gesta a finales del siglo XIX y principios del XX en Alemania y Viena.
Sonia Mauricio ilustró su charla con imágenes de La Tetralogía de Wagner escenificada por la Fura del Baus y dirigida por Zubin Mehta en producción del Palau de Les Arts de Valencia de 2009, y películas como Metrópolis, de Fritz Lang, ejemplo del expresionismo alemán, y de otras actuales como El Cielo sobre Berlín, de Win Wenders.
Posteriormente, actuó la Orquesta Clásica Bela Bartok, dirigida por el grancanario José Manuel Brito, que interpretó las obras Idilio de Sigfrido, Träume y Ante la tumba de Wagner.
Según Sonia Mauricio, en Wagner, Nietzsche y Andreas-Salomé ya es clara la ruptura con la visión de progreso ilustrado, es decir, "ya no parten del racionalismo como eje para desentrañar la realidad sino de un pensamiento abierto que no renuncia a su carácter circular y a los elementos inconscientes". De este modo, se ponen de manifiesto en la obra artística y estética de Wagner, filosófica de Nietzsche y en los ensayos literarios y analíticos de Andreas-Salomé muchas cuestiones que hoy siguen teniendo potente significación.
Para Sonia Mauricio la relación entre Wagner y Nietzsche tiene connotaciones de gran fertilidad artística e intelectual y se prolonga durante los diez años que van de 1868 a 1878, y que forman parte de la actividad docente de Nietzsche en la Universidad de Basilea. Sin embargo, según Mauricio, la ruptura del filósofo con el músico se produce con la publicación de la obra positivista de Nietzsche Humano, demasiado humano en 1878. "En ella, existe ya una fuerte crítica a Wagner que se acentúa con Parsifal", aclaró Mauricio, "la última de las obras del compositor que se estrena en 1882". Es en ese momento cuando Nietzsche conoce a Andreas-Salomé.
La directora del Aula Wagner aseguró que para Nietzsche todo lo que resulta del estado dionisiaco o apolíneo desembocaba en el gran estilo del que Wagner es el máximo representante, y añadió que tanto Nietzsche, como Wagner y luego Andreas-Salomé mantienen como leitmotiv la que influye de forma decisiva en Heidegger y en las vanguardias del siglo XX. Por otro lado, la figura de Rilke, que aparece ya a caballo de la Viena de fin de siglo, adentra en otro punto de coincidencia entre Nietzsche, Wagner y Andreas-Salomé: la importancia de la dimensión estética y su fuerte vinculación con la existencia.
En opinión de Sonia Mauricio, Wagner en su biografía, ante todo, se declara poeta. Y considera que la poesía se vincula a lo estético porque el pensamiento, mera imagen de la apariencia, en sí carece de figura, y sólo cuando desanda otra vez el camino en que fue engendrado puede lograr que se perciba artísticamente.
|
|
|
|
Gana una de las 20 invitaciones para asistir al concierto el 22 de junio en
Gran Canaria
| PROMOCIONES CONÓZCANOS: CONTACTO | LA PROVINCIA | LOCALIZACIÓN | PUBLICIDAD: TARIFAS | AGENCIAS | CONTRATAR |
|
| |||||||