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AGENCIAS. Han pasado solo cinco meses desde el estreno, el 29 de mayo, de la primera entrega de la serie "Millenium", "Los hombres que no amaban a las mujeres", y ya llega a las pantallas la segunda de las adaptaciones de la trilogía del escritor sueco Stieg Larsson, "La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina". No sólo eso, aunque no hay fecha en España, en los países nórdicos la tercera, "La reina en el palacio de las corrientes de aire", se estrenará el 27 de noviembre, culminando el que ha sido, sin duda, el proyecto más ambicioso y comercial de la cinematografía sueca de todos los tiempos. Baste decir que en nuestro país la única que hemos visto ha superado, en poco más de tres meses de exhibición, el millón y medio de espectadores y ha logrado unas recaudaciones de casi nueve millones de euros.
Esta extensión al medio cinematográfico del fenómeno literario, teniendo en cuenta que la trilogía ha vendido más de 15 millones de libros en 40 países, es fruto en buena medida del exquisito cuidado y del rigor que ha regido la traducción en imágenes de unos textos apasionantes. La principal novedad de esta segunda parte es el cambio de director, puesto que el danés Niels Arden Oplev ha dejado paso al sueco Daniel Alfredson, que se ha encargado también de la tercera. Los restantes ingredientes esenciales se han mantenido, especialmente los dos actores que llevan el peso de la trama, Michael Nyqvist, que incorpora a Mikael Blomkvist, y Noomi Rapace, que asume el cometido de Lisbeth Salander, ambos perfectos en su labor.
Lisbet se ha convertido en la mujer más buscada del país. Es consecuencia de que dos colaboradores de Millenium, que estaban a punto de sacar a la luz un escándalo sobre el comercio sexual en Suecia, han sido brutalmente asesinados y las huellas de Lisbeth están en el arma homicida. Este factor, unido a a su historial de comportamiento negativo e impredecible, la convierten oficialmente en un peligro para la sociedad. Sin embargo, nadie sabe nada de su paradero. Mikael Blomkvist, por su parte, es el único que no se cree lo que dicen las noticias y consciente de que Salander es feroz cuando se siente amenazada, la busca desesperadamente.
Con este planteamiento, a medida que las piezas del puzzle encajan, Mikael se enfrenta a peligrosos criminales, incluido el gigante rubio, un temible y enorme matón incapaz de sentir dolor. También logra descubrir algunos datos reveladores del pasado de Salander, que estuvo en manos de instituciones psiquiátricas desde los 12 años y fue declarada legalmente incapacitada a los 18. Es una mujer víctima de un sistema injusto y corrupto, aunque se ha convertido más en un ángel vengador que en una víctima indefensa que arremete con justa ira sobre los que la han herido.
La mayor sorpresa, sin duda, de "Los hombres que no amaban a las mujeres", fue Noomi Rapace, una actriz autodidacta que jamás pisó una escuela de teatro. Su labor no sólo era convincente, sino que recibió unánimes elogios de público y crítica. El proceso de búsqueda se dilató tanto, multiplicándose las pruebas a candidatas de los más diversos orígenes, que culminó hasta en las mismas calles de Estocolmo. La elección de Noomi se fraguó gracias a su interpretación en una cinta poco conocida, "Daisy Diamond", pero debió pasar previamente por un cambio radical de imagen, cortándose el pelo, dando clases de boxeo, poniéndose piercings en la ceja, labio, oreja y nariz y hasta sacándose el carnet de moto. Todo en ella es real, salvo el tatuaje con el que aparece.
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