ALEJANDRO ZABALETA
La reciente convocatoria pública para seleccionar el director artístico del Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) reabre el debate sobre qué perfil gestor conviene al espacio de la calle Los Balcones, dos décadas después de su inauguración y tras una etapa especialmente convulsa. Una cuestión que no se puede resolver sin reparar antes en el modelo de museo al que debe aspirar el CAAM. Personas que conocen este espacio opinan, desde ámbitos distintos, sobre estos retos.
El escultor Martín Chirino, que ocupó la dirección del centro desde su fundación hasta 2002, lamenta una injerencia política que, a su juicio, ha malogrado el proyecto original. "Pensamiento y política son antitéticos. Los políticos tratan de crear un caldo de cultivo en función de sus intereses y no entendieron este museo, que en su momento estuvo dimensionado para Las Palmas". El artista plástico opta por un perfil más tradicional de director. "Los museos funcionan bien a partir del pensamiento de los directores y de sus agendas. Lo demás son todo sucedáneos", explica Martín Chirino, que apunta a que "hoy la emergencia del arte contemporáneo tiene unas prioridades que no son las de plantearse lo bello, entra en la dinámica de la comunicación, la posesión y el dinero".
El ex director del CAAM cree que a estas alturas, y dados los 53.000 euros brutos que se ofrecen como sueldo a quien resulte seleccionado, "los grandes directores no van a venir a Canarias, así que habría que traer un director que se apasionara por el proyecto". Concluye afirmando que "el CAAM está metido en un gran problema y no sé cómo va a salir".
Javier González de Durana, director artístico de Tenerife Espacio de las Artes (TEA), cree que el CAAM debería acentuar otras facetas, más allá de la meramente expositiva. "Reducir un museo a la actividad expositiva es reducirlo a un esqueleto básico. La actividad educativa, productiva o de debate en conexión con los sectores del mundo del arte forma un nutriente más necesario e interesante que la actividad expositiva", explica. González de Durana no cree que el desgaste que haya podido sufrir la marca CAAM sea un lastre para quien asuma la dirección artística. "Yo no aceptaría que fuera un lastre, lo que hay que hacer es echártelo al hombro y tirar hacia adelante, porque uno se reinventa todos los días".
El director artístico del TEA afirma que cuestiones como la de la tricontinentalidad, que marcaron la primer andadura del proyecto, "son hoy una retórica bonita. Se pueden hacer cosas ignorando deliberadamente esa realidad, para adoptar un tipo de modelo donde la tricontinentalidad sea un acento o un adjetivo más dentro de una definición más poderosa". Finalmente, advierte de la limitación que supone el hecho de que el nuevo director artístico se tendrá que ajustar a un proyecto artístico y cultural aprobado el pasado mes de mayo. "Me parece sorprendente que haya un programa artístico ya elaborado, porque entonces al director se le pide sólo que ponga nombres y apellidos a ese programa. Es algo inédito en España", finaliza.
Para el crítico de arte Juan Manuel Bonet, "aunque la nostalgia no es buena consejera, creo que hay que pensar un CAAM de ahora mismo, de veinte años después, pero con una señas de identidad parecidas a las que tuvo el inicial". Bonet reconoce no estar al tanto del perfil de director que se busca para el CAAM, pero espera "que no sea un director especializado sólo en arte contemporáneo, que por desgracia es lo que se lleva en todas partes". Así, le parecería "mucho mejor que se diera con alguien que conciliara una visión no sectaria de lo contemporáneo, con una voluntad de repensar la tradición de lo moderno, en un sentido amplio, y abarcando el siglo XX entero".
Para Bonet, "es necesario que ese director, sea o no canario, conozca la historia de lo que ha pasado en el Archipiélago, pues si algo ha caracterizado a los creadores de por allá, ya sea los de la generación de Gaceta de Arte, ya sea los de la generación de Millares, Chirino y Padorno, ya sea los de la generación de Sánchez Robayna y Luis Palmero, ha sido una manifiesta voluntad de mirar al retrovisor, para avanzar".
Edei Consultores fue la empresa encargada de elaborar el primer plan de marketing del CAAM. Fernando Sáenz-Marrero, socio-director de esta empresa, señala para el nuevo director artístico un perfil muy vinculado a las nuevas tecnologías y capaz de encontrar fuentes de subvención, algo que ya se apunta en las bases del concurso público. "Entiendo que el nuevo director debe ser alguien capaz de comprender los diálogos que hoy se están dando en la esfera digital y en la factual", comienza explicando el consultor, que apunta para el gestor la necesidad de "habilidades relacionales, de networking y de captar fondos, porque antes bastaba con una pequeña agenda, mientras que ahora cada uno compite con todo el mundo".