G. GARCÍA-ALCALDE
El ciclo Jóvenes intérpretes canarios del Auditorio Alfredo Kraus ofreció el martes una sesión singular: el estreno en Canarias de El peregrinaje de la rosa Op.112 de Robert Schumann, especie de lied-oratorio para coro mixto, solos y piano. Fueron intérpretes el Coro de Cámara Mateo Guerra y varios sus cantores en los roles solistas, con Nauzet Mederos al piano y dirección de Luis García Santana.
Aunque melódica y cantada en su integridad, la obra contiene los números narrativos que impone el alambicado texto de Moritz Horn (facilitado a los asistentes en traducción castellana). Este hecho provoca altibajos en la calidad de la música, que, sin embargo, se beneficia del dominio del carácter que desarrolló Schumann en sus magistrales cuadernos liederísticos. Salvo ciertas páginas dramatizadas, muy eficaces como polos de contraste, todo es amable en el desarrollo de una trama a la vez realista y fantástica, llena de símbolos y guiños metafísicos.
Lo mejor de la versión estuvo en el coro, sobre todo desde la segunda parte, por la cohesión y empaste de sus voces, siempre bien entonadas, sonoras pese al número reducido y gratamente musicales.
García Santana mantiene en punto el adiestramiento de este selecto grupo de cantores, capaz de salir de lo trillado y enfrentarse a una música sin referentes directos en las Islas. También fue notabilísima la aportación de Nauzet Mederos, acompañante sin pausa ni descanso durante más de una hora de canto, con todos los cambios de tiempos, ritmos, motivos, tonos y situaciones que confía Schumann al piano, altamente desarrollado en su obra y nada fácil. Este trabajo admirable fue justamente premiado por el público, junto al del maestro García Santana, culto y refinado ejecutor de una obra engañosamente sencilla.
Las voces solistas cumplieron con entrega y suficiencia, destacando la mezzo Raia Lubomirova y la soprano Maite Robaina, seguidas por el tenor Jesús Cabrera, la soprano María Elena Santana, la niña-soprano Laura María Pulido, la contralto Leila Shan y los barítonos Víctor Perdomo y Jesús Sosa.
Feliz iniciativa de diversificación del repertorio, que merece continuidad. La Op.112 de Schumann no es una obra maestra, pero representa un género característico del romanticismo alemán muy poco frecuentado aquí hasta ahora.