DIEGO F. HERNÁNDEZ
Este Womad recien concluido, el más africano en su historia en las Islas, tanto por la tan necesaria implicación de instituciones y/o patrocinadores que soporten su coste económico, caso de Casa África, como por la presencia de una nutrida representación de artistas del continente vecino, salvó con buena nota su envite del 15º aniversario. El penúltimo Womad que se celebra al abrigo del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, principal valedor hasta 2010, deja muy buenas sensaciones por rubricar nuevamente la organización ese empeño por ejercer de plataforma de promoción de artistas ante un público mayormente profano, sean éstos o no de la órbita de la recurrida etiqueta de músicas del mundo.
En cuatro días hubo de todo, público preferentemente, un patrimonio que mirando atrás ha ido creciendo año a año sin tener en cuenta el nivel y empaque de su cartel artístico. Y fueron los músicos venidos de África y de países musicalmente ricos como Mali, los que hicieron bueno estos cuatro días en el parque de Santa Catalina. El guitarrista Vieux Farka Touré, discípulo del blues de su padre, Ali Farka Touré, fue uno de los que hicieron buenos los pronósticos de la organización así como las expectativas entre el público.
Otros músicos de Mali que también se alimentan de blues y otras formas ligadas al rock como Tinariwen emergieron en la selva urbana de Santa Catalina con una propuesta hipnótica y tremendamente evocadora, capaz de transportar al público a los parajes desérticos donde estos tuareges encuentran sentido a su vida. Y la tercera gran estrella de Mali, con la que Womad coronó su última noche, fue Oumou Sangare. Un lujo de clausura rodeado de la excepcionalidad de tener en la isla una mujer de voz única, a la que su actitud como artista le ha dado más quebraderos de cabeza que premios en su mercado natural. Sonó en el parque su colorista Seya, primer trabajo con material nuevo desde hace seis años. En su contra, el hecho de que el público no respondiera a su presencia como si lo hicieron con sus paisanos, con el cubano Elíades Ochoa, sabio maestro para hacer contagiar el ritmo a la masa, como hizo el jueves noche; o con el norteamericano Roy Ayers, cuyo concierto, el último del sábado noche, tuvo tantos admiradores como detractores. Éstos últimos lo fueron seguramente por la complejidad rítmica en la que se empleaba con cada pieza la impresionante banda de la que se rodea el vibrafonista, leyenda viva de la historia de la música moderna.
Pero si el Womad 2009 provocó algún delirio fue por culpa de una irlandesa de piel transparente, una pin up del siglo XXI fascinada por la estética de los años 50, Imelda May. Suyo es parte del trono de este Womad, compartido por supuesto con la gran dama Oumou Sangare. Imelda May. El resto de triunfos se lo llevaron Laura Vane, Justin Adams & Juldeh Camara, Marcio Local y Depedro, además de los canarios, especialmente Line y Óscartienealas, que tuvieron su hora y público.