ERICK CANINO
Antes de que cuenta diez es el último trabajo de Fito & Los Fitipaldis. Muy pocos artistas españoles se manejan en la actualidad con sus cifras de ventas. El 4 y 5 de diciembre actuará en Gran Canaria y Tenerife, respectivamente, acompañado por La Cabra Mecánica, con unas previsiones de público de 10.000 personas en cada isla.
- Comenta Lichis, vocalista de La Cabra Mecánica, que nadie le había hecho un regalo tan bonito como usted al llevarle de gira por toda España?
- Recuerdo que el primer concierto grande de los Fitipaldis fue en Barcelona y el que arrastró a toda la gente fue La Cabra Mecánica, así que él también me ha regalado cosas. Para mí, tocar todas las noches y que abra el concierto un artista de la talla del Lichis es un lujo. Si él lo ve como un favor, tengo que decirle que está equivocado.
- En este mundo complejo de la industria musical, ¿al final con qué se queda un artista de su talla, quizás con el abrazo que le pueda dar al Lichis al final del concierto?
- Es cierto que en esto de la música vivimos en una estructura compleja, en la que se dan situaciones injustas, con muchas cosas que se deberían hacer de otra manera. Por eso, con los Fitipaldis siempre hemos intentado hacerlo todo autogestionado, para hacerlo a nuestra manera porque nos hemos hartado de las mafias. Pienso que ese panorama se puede trasladar a cualquier otro ámbito profesional. Son mundos tan amplios que entramos todos, los que nos gusta esto de verdad y los oportunistas. Al final lo que queda es toda la gente magnífica que uno conoce y las oportunidades que se presentan en el día a día.
- En sus canciones casi siempre aparece el hilo conductor del amor. ¿Esas creaciones tienen nombre y apellidos? ¿Escribe siempre a su pareja, quizás?
- Todas las canciones siempre tienen nombre y apellidos, y otra cosa es que uno lo haga de dominio público. No me serviría de nada escribir si lo que contara no fuera verdad. Sí que hay canciones que son inventadas, como el que se inventa un cuento, pero la mayoría las rescato de la realidad. Simplemente, porque me da más recompensa hablar sobre cosas que suceden de verdad.
- ¿Llega un momento, después de tanto tiempo componiendo, en el que uno deja de encontrar realidades propias novedosas para incluir en un repertorio discográfico?
- Pienso que la realidad te ofrece argumentos como para estar escribiendo hasta la muerte. Siempre hay episodios distintos que pueden ser cantados de una manera determinada. Y mira, una buena canción no tiene por qué esconder grandes misterios. No es necesario escribir de cosas del más allá o de fenómenos extraordinarios. Lo que puede ocurrir es que te acusen de hacer siempre lo mismo. Y claro, un artista pasa casi toda su vida buscando un estilo y cuando lo encuentra siempre hay alguien que te acusa de monótono. Las limitaciones personales de cada cual tienen que ver con el estilo. Yo puedo llegar hasta donde llego y poco más.
- ¿Se ve en un futuro próximo dando un giro a su carrera, un cambio de rumbo?
- Bueno, cuando uno está tocando en solitario ya puede hacer cualquier cosa. Un grupo sí puede ser que atrape más al artista, que lo limite, pero yo me siento libre porque no tengo que vender ni posar.
- ¿Alguna vez ha descartado alguna creación por prudencia ante un posible rechazo de sus seguidores?
- Hombre, no todo lo que escribo tiene que ir necesariamente en un disco, pero no se descartan pensando en lo que pueda gustar a la gente o no.
- Para sus actuaciones en Canarias se hacen cálculos de 10.000 personas en cada cita.
- Impone muchísimo. De alguna manera me muero de miedo, aunque cuando piso el escenario muchos de esos nervios se me van porque en realidad lo que tengo son unas ganas terribles de tocar. El día que suba al escenario sin nervios tendré que dejar este negocio.