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LOURDES S. VILLACASTÍN / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA La crisis ha puesto estas semanas sobre el tapete la dependencia del Teatro Pérez Galdós y el Museo Canario de las ayudas públicas. La consejera de cultura del Cabildo de Gran Canaria aclara el apoyo que se les prestará mientras afirma que dichas instituciones deben buscar fórmulas para autofinanciarse.
- Parece que a la Consejería de Cultura del Cabildo insular le crecen los enanos. Hace una semana la polémica sobre la financiación del Teatro Pérez Galdós y ahora el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) del Museo Canario.
-En absoluto. Estamos en una situación difícil y ha habido que adecuar los Presupuestos a la realidad. Estas dos instituciones, que son externas al Cabildo, han visto como todas, aunque en menor medida que las demás, reducido su presupuesto. En ambos casos, el Cabildo ha sido muy generoso. Al Pérez Galdós se le ha confirmado que tendrá un millón de euros. Y, en el caso del Museo, creo que la actuación de alguno de los miembros de la Junta y del gerente ha sido más desleal con el propio Museo que el Cabildo, que históricamente es el que mayor aportación ha hecho a la institución. El año pasado, mantuvimos el cien por cien para el gasto corriente y aportamos 1.900.000 euros para la ampliación. Este año, sólo hemos rebajado un 10%. Conscientes de la importancia que tiene la institución, les hemos hecho una oferta que no es temporal ni de parcheo sino de largo recorrido, que puede darle estabilidad.
- Habla de deslealtad, ¿en qué sentido?
- Porque les presentamos una propuesta el sábado -el 16 de enero- y el gerente habla de que no es algo urgente ni corre ninguna prisa contestar cuando, paralelamente, está hablando de despedir temporalmente a 14 trabajadores.
- ¿En qué consiste el plan?
- En la modernización del Museo, la aplicación de las Nuevas Tecnologías, la digitalización de sus fondos y la accesibilidad a los mismos. El Museo custodia unos fondos importantísimos y la única manera de que los investigadores puedan consultarlos es yendo al Museo. Eso limita el acceso de la población. En ese sentido hablo de deslealtad. La digitalización de los fondos podría poner a la isla como uno de los centros documentales más importantes para la investigación histórica. Sin embargo, ahora es obligatorio hacerlo en el Museo. Eso significa que el personal tiene que acometer unas tareas que son puramente mecánicas cuando podría hacer otras más interesantes.
- Ha hablado de la crisis pero la situación del Museo no se genera de un año para otro.
- Al museo le falta modernización. En general, tiene una gestión anticuada. Necesita ponerse en el siglo XXI por el bien de ese legado y, sobre todo, por el bien de la cultura canaria.
- ¿Qué le parece que un grupo de ciudadanos haya salido en defensa del Museo?
- Aunque el Museo tenga una dimensión pública la entidad es privada, eso nunca hay que olvidarlo. Pero necesita el apoyo de la ciudadanía. Me parece muy bien que haya debate y, entre todos, busquemos cuáles son las mejores salidas.
- ¿Esa estructura arcaica no tendrá que cambiar antes de finalizar la ampliación?
- Eso es una responsabilidad de esa entidad que, como ya le digo, es privada. Pero creo que sí. Nosotros estamos aportando propuestas para una gestión más actualizada, más en el siglo XXI. Nuestra propuesta es abierta. Hemos hecho lo que nos correspondía, les queda a ellos contestar.
- En el caso del Teatro, habrá subvención, ¿se garantiza la programación de este año?
- Entiendo que no. Habrá que adecuarla a las posibilidades que hay, reduciendo su programación como ha hecho el Cuyás, sin rebajar la calidad. O buscar otras vías de financiación o buscar el acercamiento de otros sectores de la sociedad que no acuden al Teatro. Es importante que un centro, cuyo presupuesto sale mayoritariamente de los fondos públicos, tiene que revertir en la sociedad.
- ¿No fue una apuesta muy arriesgada para la ciudad un Teatro con una programación basada principalmente en la ópera y en la música clásica?
- Una ciudad como Las Palmas tiene derecho a tener un espacio como el que se planteó en el Pérez Galdós. Cuando hablo de acercarlo a la ciudadanía no digo que haya que bajar la calidad, estoy hablando de atraer nuevos públicos. Que no nos encontremos con un teatro a medio gas, vacío con algunas compañías o óperas. El Teatro no puede hacer la competencia a Amigos Canarios de la Ópera (ACO). Si ACO ya tiene una temporada de ópera de lo que quizá se trate es de sentarse y programar conjuntamente pero no hacerle la competencia. Las instituciones tendremos que sentarnos para que los centros culturales se especialicen en algo. Cuando se creó el Teatro estábamos en una bonanza económica. Ahora, atravesamos un bache que evidentemente será temporal pero habrá que adaptarse. Luego, cada cual hará la programación que quiera.
- Las instituciones culturales canarias dependen mucho de las ayudas de las administraciones públicas, que siempre están sujetas a vaivenes políticos, a presupuestos, ¿qué falta al sector privado para que se implique en su financiación?
- La cultura nunca será productiva, nunca va a ser rentable económicamente. Las instituciones públicas tienen que estar ahí si queremos programar calidad, variedad. Pero la sociedad civil y las empresas tienen que implicarse aunque en estos momentos estamos en crisis. Esa cultura de apoyar a la cultura todavía falta en gran parte del empresariado canario. Dejará de existir esa falta de costumbre cuando entiendan que una sociedad culta es una sociedad que crece y consume. Lógicamente hay que buscar fórmulas para que se vean beneficiadas como es la creación de fundaciones, algo en lo que hemos estado haciendo hincapié en estos dos años.
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