El directo de Lolita es una especie de concierto-teatro en el que la personalidad de la cantante ejerce como un hilo argumental por el que pasan todas las canciones, las cuales, por muchos elementos estilísticos que las formen, están tratadas por la mano de la artista. Así, una primera parte del espectáculo estaría formada por algunas de las canciones más emblemáticas de su carrera y comprendería títulos como Amor, amor; ¿Qué será de mi?; Lo voy a dividir y Estúpido. Una segunda parte, en la que cabrían las canciones que todo el mundo relaciona con su madre, estaría integrada por las composiciones El lelere; Pena, penita, pena; Limosna de amores y Un camino de flores (canción dedicada a Lola Flores por parte de Antonio Martínez Ares, uno de los más prolíficos autores españoles y uno de los momentos de mayor intensidad instrumental de toda la noche). Una tercera parte centrada en su hermano Antonio con Arriba los corazones, ¿Vez?, Alba y La espina. Y una cuarta con su padre como protagonista con títulos como Mía o Mediterráneo. Tras los bises, con canciones como Sarandonga y No dudaría, la mayor de los Flores dejó la sensación de conservar esa energía familiar que hace que se crezca sobre el escenario. A. G. S.