ALBERTO GARCÍA SALEH
Rembrandt llegó a solucionar en sus grabados algunos motivos que no alcanzó en sus pinturas. Por eso le dio una especial importancia a este medio de expresión, y por eso el artista holandés es uno de los grandes grabadores junto a Goya, Picasso y Durero.
Para comprobarlo, el Espacio Cultural CajaCanarias de Santa Cruz de Tenerife acoge, hasta el 28 de agosto, y con el título Rembrandt grabador: obra y vida, la obra grabada del pintor holandés, presentada de manera cronológica y relacionándolo con los acontecimientos de su vida, en uno de los actos destacados que conmemoran el Centenario de CajaCanarias y que se ha realizado con la colaboración de la Biblioteca Nacional. Un total de 109 obras formadas por 96 estampas del artista, junto a 13 grabados de sus predecesores y dividida en cinco secciones.
La primera parte se centra en la situación del grabado flamenco y holandés en la primera mitad del siglo XVII. La segunda aborda los primeros años como artista; la tercera describe sus primeros años como pintor y grabador establecido en Amsterdam; la cuarta aborda los años cuarenta en los que sufrió una importante evolución técnica y la quinta su última etapa en la que aparecen algunas de sus más grandes obras maestras.
El jefe de la Obra Social y Cultural de CajaCanarias, Álvaro Marcos Arvelo, señala que si hay algo que distingue claramente a Rembrandt de otros grabadores es "la potencia expresiva y la fuerza psicológica de los personajes, que van desde el dolor a la alegría y desde el recogimiento hasta el asombro".