A. ZABALETA
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
- Este Goya a la mejor dirección de producción será una especie de compensación a tanto trabajo. 'Blackthorn' no fue precisamente un proyecto fácil ni un rodaje fácil.
- A la hora de dar el premio se tiene también en cuenta la dificultad. En efecto, Blackthorn fue una película de difícil rodaje, ya que lo hicimos en el altiplano, en Bolivia, donde no existe infraestructura para hacer cine. Rodamos a unos 4.000 metros de altura y en algunos casos personal del equipo necesitó oxígeno para poder resistir. Fue un proyecto de un grupo de gente, con un equipo boliviano, otro argentino y otro español. Gentes de distintas nacionalidades que dieron lo mejor y entre todos pudimos sacar adelante esta aventura
- ¿Pero tan complicado fue el rodaje? Me imagino que un productor cinematográfico con su experiencia las habrá visto de todos los colores.
- Fue la película más difícil de toda mi carrera por todas esas circunstancias que he explicado. Cuando decidimos hacer la película, Mateo Gil y yo viajamos a Bolivia para ver los lugares donde habían estado los dos personajes de la película. Queríamos rodar en Chile o Argentina, donde sí existe infraestructura para hacer cine, en parajes que fueran similares a los verdaderos de Bolivia. Pero una vez que fuimos y vimos esos paisajes bolivianos maravillosos e increíbles, nos dimos cuenta de que debíamos hacerlo allí, aunque tuviéramos que llevar el material y el personal desde Argentina, Uruguay y España. Rodamos durante nueve semanas en el altiplano, en lugares que ni siquiera muchos bolivianos conocían.
- Me imagino que en esas condiciones las dificultades se multiplican y habrá muchas anécdotas de esas semanas. ¿En algún momento llegó a pensar en tirar la toalla?
- No, nunca. Nunca pensamos en tirar la toalla. Una vez que empiezas con el rodaje de una película, es como si fuera un barco, nunca puedes abandonar.
- La gestación del proyecto también tiene lo suyo. En principio la película que usted planeaba realizar con Gil no era precisamente esta.
- El guión de Blackthorn lo había leído hace tiempo. Pero Mateo Gil y yo teníamos en medio la película de Pedro Páramo, la obra del escritor mexicano Juan Rulfo, que no pudo llegar a buen puerto. No pudimos afrontar el proyecto por el elevado coste. A la vuelta de México, Mateo me planteó la posibilidad de hacer este western y dijimos ¿por qué no vamos a intentarlo? Se trabajó de nuevo en el guión y entonces fue cuando decidimos viajar a Bolivia para localizar los paisajes, con la idea inicial de filmar en Chile.
- ¿Se siente decepcionado con como le fueron los Goya al filme? La película recibió sólo cuatro de los once galardones a los que estaba nominada, y no precisamente los más importantes.
- Es lógico, como productor, que cuando tienes una película de este tipo, que ha costado tanto trabajo, aspiras a todos los premios, quieres llegar hasta la meta final, pero hay otros atletas y no es posible. Realmente los críticos son inteligentes para saber lo que premian, y quieren premios justos. Cualquiera de las cuatro cintas nominadas a la mejor película podía haber ganado. Las cuatro podían haber salido, pero salió la de Urbizu y nos tenemos que conformar con la que los académicos han sentido que era la más adecuada y original. La cosa ha estado más igualada y repartida que otras veces. No hubo, como en otras ocasiones anteriores, una película que acaparara nueve premios.
- ¿Supone 'Blackthorn' la confirmación de Mateo Gil como director, más allá de ser el guionista de Amenábar?
- No es la confirmación. Es su segunda película y ha hecho un trabajo excelente, por eso hemos llegado donde hemos llegado. Porque, como dije antes, este ha sido un trabajo de grupo, pero él ha sido el director de orquesta.
- La película en taquilla no ha ido tan bien como se esperaba.
- Últimamente los westerns no van bien en las taquillas españolas. Además, está el tema de la piratería, que también hace daño a las películas.
- Y ahora, ¿qué proyectos tiene? ¿Afrontar por fin 'Pedro Páramo' junto a Mateo Gil?
- No, no será ese. El proyecto futuro inmediato es una película que dirigirá Isabel Coixet ambientada en el Polo Norte en el año 1909.