La afluencia al cine en España confirmó el año pasado su tendencia a la recuperación, con un aumento de espectadores del 9% y un 11% más de recaudación, a pesar de que cerraron 112 salas de exhibición, según datos oficiales del Anuario de Cine 2015 del Instituto de Cinematografía y Artes Audiovisuales (ICAA).

El goteo del cierre de salas es incesante desde 2005, cuando había 4.401 con actividad, frente a las 3.588 actuales, es decir que en la última década han cerrado 813, un 22 %.

En cuanto a la recaudación global (estrenos españoles y extranjeros), que sumó más de 575 millones de euros en 2015, se trata del segundo año consecutivo al alza, aunque la cifra aún está lejos del máximo de la década, alcanzado en 2009 (671,04 millones).

El anuario que el ICAA publica en su portal de internet ofrece una radiografía completa del sector. En el ámbito de la producción se contabilizan un total de 255 títulos producidos (57 de ellos en coproducción) y 177 estrenos, todo un récord en la última década.

La cuota de mercado del cine español, tal y como anunciaron hace meses los productores, fue del 19,4 % (111,73 millones de euros), algo inferior a la de 2014 (25,5 %), aunque la tendencia se mantiene al alza y este año va camino de marcar un nuevo techo.

Pese a ello, el dominio estadounidense sigue siendo abrumador, con el 61,5 % del mercado, mientras que un 35,4 % correspondió al resto de la Unión Europea.

Según el análisis que hace el ICAA, los productores tienen además otras asignaturas pendientes, como la debilidad del tejido empresarial y la escasa inversión en promoción de las películas.

"La tendencia que viene observándose año tras año es la de una producción discontinua y poco diversificada, lo que dificulta la realización de economías de escala para optimizar recursos y resultados", indica el informe.

"El sector de producción en general necesita seguir fortaleciendo su estructura empresarial para que pueda acreditarse no sólo su capacidad productiva, sino también su solvencia financiera", añade el documento.