J. M. MATUTE
A los diez meses de alcanzar el número uno del mundo y sólo cuarenta días después de lograr la mayor diferencia histórica respecto al segundo, Rafa Nadal puede perder el liderato del tenis mundial. ¿Razones? Una temporada sobredimensionada que afecta a las rodillas del balear y el resurgir de Federer.
El 18 de agosto del pasado año aparecía Nadal al frente del ranking de la Asociación Profesional de Tenis (ATP) tras superar al suizo Roger Federer, líder desde febrero de 2004. El español venía de ser el primer jugador en la historia que ganaba de forma consecutiva los torneos de Hamburgo, Roland Garros (ambos sobre tierra), Queen's, Wimbledon (hierba) y el oro olímpico (Pekín, pista rápida) para convertirse en el cuarto español al frente del ranking mundial tras Juan Carlos Ferrero, Carlos Moyá y Arantxa Sánchez Vicario.
Pero el esfuerzo de aquella gran campaña y la sucesión de superficies sobre las que jugar empezaron a pasar factura a Nadal, un jugador esencialmente físico. Ya no ganó más torneos en el año 2008 y una tendinitis en la rodilla derecha le obligó a retirarse de París-Bercy. De esta forma se vio obligado a adelantar el final de la temporada. Se perdió la Copa Máster de Shanghái y la final de la Copa Davis ante Argentina, que sin su concurso ganó España.
Rafa, a pesar de ello, cerró el año como número uno por delante de Federer y su extraordinario inicio de campaña en 2009 -siendo el primer español que ganaba el Open de Australia-, le valió para batir nuevos récords históricos.
Así, tras ganar los Másters de IndianWells y Montecarlo se convertía el 20 de abril en el jugador con más puntos al frente de la ATP (15.390), para el 11 de junio y tras ganar en Roma ser el líder con más puntos de ventaja sobre el segundo: 5.190 gracias a los 15.360 suyos por los 10.170 de Federer.
Nadal tendría que haber hecho un paréntesis en su preparación pensando en Roland Garros, pero el cambio del calendario situaba el Másters de Madrid antes de París.
En la dura arcilla de la 'Caja Mágica' Nadal sufría para superar rondas hasta que acabó cayendo en la final ante Federer, con quien no perdía una final desdeWimbledon 2005. Sus rodillas volvían a acusar el esfuerzo y lo acabó pagando en Roland Garros. Cayó ante el sueco Soderling y su primera derrota en París vino acompañada del primer título de Federer, pero lo peor no fue que el suizo le recortara de golpe más de 2.500 puntos, sino una nueva tendinitis, ahora en ambas rodillas, que le obligaba a parar en seco.
Por ello no pudo defender su título en el Queen's ni ahora el de Wimbledon, y la hierba londinense puede certificar el retorno de Federer al número uno. Si gana, el liderato es suyo.
Las rodillas de Nadal pagan el esfuerzo de su entrega, pero el descanso puede servir al español para afrontar con más ganas su próximo reto: ganar el Open USA y convertirse en el séptimo jugador en la historia en completar el Grand Slam.