P. C.
Nace la campaña de la esperanza. Abonarse o morir. La UD Vecindario apela a la solidaridad de sus socios y abonados para evitar la liquidación de la entidad. La meta: reunir 330.000 euros para cubrir ante la Asociación de Futbolistas (AFE) parte de la deuda -el total asciende a 2,2 millones de euros.
Pablo Álvarez, presidente del Vecindario, valora la iniciativa como "la única esperanza" para evitar la disolución de un equipo que llegó a militar en Segunda A hace dos temporadas.
El directivo prepara un despliegue "de primer orden" que tendrá como centro de operaciones la sede del club -junto al estadio Municipal-. "Pedimos el compromiso de nuestros fieles. Con 3.000 peticiones de abonos por cien euros cada uno podríamos ver algo de luz. Tenemos dos cuentas abiertas y creo en el milagro. Hemos demostrado, tras alcanzar la presidencia hace once meses, que puede existir la cordura en el club. El lastre que hemos heredado nos obliga a pedir este apoyo. La gestión anterior -obra de Manuel Suárez- fue una salvajada", revela.
El plazo se inicia este lunes y finaliza el 31 de julio -último día para abonar la deuda a la AFE-. Si no se supera esta criba habría un descenso a Tercera y sería el final del Vecindario.
Álvarez recalca que "si la entidad no sobrevive a este salto mortal, la cantidad recaudada será devuelta a los fieles".
Hay dos números de cuenta para sacar al Vecindario de la UVI. La primera en La Caja Caja Insular de Ahorros de Canarias (2052-8018-0933-1010-2602).
En La Caja Rural también se puede colaborar con el club. "Somos optimistas, el corazón blanquinegro es eterno. Saldremos de esta pesadilla", reza Álvarez. Su fe mueve montañas.
Por otro lado, cabe reseñar que el Lanzarote convocará una asamblea extraordinaria para conformar una junta gestora al no presentarse una candidatura a la presidencia.
El club debe 120.000 euros y será denunciado por impagos por varios jugadores rojillos.