J. P. B.
La primera etapa de Pedro Martínez en Gran Canaria se saldó con la mejor posición del equipo en la máxima categoría en su primer año, un quinto puesto, un séptimo lugar en el segundo curso y una octava plaza en el tercero. Llevó también al conjunto amarillo a su techo en la competición europea, los octavos de final de la Eurocopa. Para ello, empleó a un total de 32 jugadores, una media de 14 por campaña, haciendo debutar en la máxima categoría nacional a tres canteranos.
Llegó Martínez en el año 2002 para suplir a Manuel Hussein y terminó su vinculación contractual con el conjunto amarillo por decisión propia en 2005 para irse al Tau, cuando aún le restaba una temporada más. Por ello, con Pedro Martínez la nómina de técnicos amarillos en la ACB seguirá reducida a cuatro nombres, con dos de ellos cumpliendo dos etapas como son el propio Martínez y Husseín. Es, sin embargo, el sexto ciclo de la entidad amarilla en la élite del baloncesto español en cuanto a su dirección a pie de pista se refiere, tras la primera que inició Joaquín Costa en 1985.
En la anterior etapa, Martínez alcanzó los dos listones deportivos más altos de la entidad, ser quinto de la Liga ACB en el curso 2002/03. En el siguiente terminó en séptimo lugar en la competición española, pero fue octavo finalista de la Eurocopa de la ULEB. Y en su última temporada firmaría una octava plaza en la ACB y un paso discreto por Europa, quedando apeado en la primera fase.
En ese periodo de tiempo empleó a un total de 32 jugadores, 15 en el primer curso y 14 en cada uno de los dos siguientes. Hizo debutar a tres canteranos, Javier Alvarado y Enrique Ruiz en la campaña 2003/04 y a Gonzalo Echeverría en la siguiente. Entre la nómina de sus pupilos cabría destacar a nombres como Bud Eley, suplido en la segunda campaña por Marcus Goree, uno de los grandes privilegios de los que gozó el Gran Canaria en esa época, Fran Vázquez, Pat Burke y Will McDonald.