MANUEL BORREGO
En la noche del 7 de agosto de 1984 dos regatistas dinamitaban los teletipos de todo el país. El grancanario Luis Doreste (patrón, entonces 23 años de edad) y el lanzaroteño Roberto Molina (proel de 24 años) llegaban al varadero del Long Beach Shoreline Marina and Harbor como campeones olímpicos de la clase 470, anticipándose la conquista del título una jornada a la conclusión de la prueba correspondiente a los Juegos Olímpicos de Los Angeles. Aquella tarde californiana (casi madrugada en España) Doreste y Molina inscribían sus nombres en el libro de honor del deporte isleño al ganar la que sería la primera medalla de oro canaria a través de la historia. Hoy se cumple un cuarto de siglo de tan memorable gesta.
Antes de la sexta prueba, la del 7 de agosto, Doreste y Molina habían sumado dos victorias y habían logrado un segundo, tercer y quinto lugar. Salieron al campo de regatas con el objetivo de realizar una vigilancia eficaz sobre sus directos rivales, los estadounidenses Stephen Benjamin y Cristopher Steinfield, sin quitar la vista a los franceses Thierry Peponet y Luc Pillot. El noveno lugar de la nave española fue suficiente porque hizo inútil el esfuerzo de los anfitriones y galos, quienes les escoltaron por este orden en el podium. Al dúo canario le sobró la séptima y última prueba.
Este éxito fue además el mayor logro de la delegación española en los Juegos de Verano de 1984. España quedó en vigésimo primera posición en el medallero, con el oro canario, dos medallas de plata (del equipo de baloncesto y del doble scull de remo formado por Fernando Climent y Luis Lasúrtegui) y otras dos preseas de bronce (correspondientes al 1.500 del atleta José Manuel Abascal y del C2 de remo compuesto por Enrique Míguez y Narciso Suárez).
El título de Doreste y Molina tuvo también una especial incidencia a nivel nacional, puesto que era el cuarto que España había obtenido a lo largo de su participación olímpica hasta entonces. Sólo se podía añadir el título olímpico de eslalom especial que Paquito Fernández Ochoa había obtenido en los Juegos de Invierno de Sapporo, en 1972. En la actualidad, nuestro país cuenta con un total de 35 medallas de oro, la mayor parte lograda a raíz de los Juegos de Barcelona 1992 donde Luis Doreste se llevó al cuello su segundo oro olímpico, esta vez en la clase Flying Dutchman junto al grancanario Domingo Manrique.
Pero aquella memorable jornada del 7 de agosto de 1984 fue una de las fechas más grandes de nuestro deporte, que a través de la vela había hecho cima. Luis Doreste y Roberto Molina, desde entonces, son figuras inmortales de olimpismo español.