CARMELO CABRERA
Gran Canaria ha sido testigo de un nuevo amanecer del baloncesto cubano, que en 1972 hizo cumbre cuando fue medalla de bronce en los Juegos de Múnich. Allí estuve con España y la selección caribeña fue la sensación del torneo olímpico, ganando a Italia (66-65) en el partido por el tercer puesto, preámbulo de la histórica final entre la Unión Soviética y Estados Unidos. Era entrenador entonces Carmelo Ortega, que hoy es director técnico y ha estado aquí, con su selección. El equipo tiene ahora jugadores atléticos, buenas individualidades, pero le falta conjunto. Ha exhibido sistemas obsoletos, pero sí tiene materia prima interesante.